A diez años del fallecimiento del Padre Chifri

Resulta increíble que hayan pasado 10 años de su partida al cielo, su presencia se siente en sus obras que aun hoy continúan presentes. Él vive en el recuerdo de las familias de los cerros y de quienes continúan con sus sueños.
Aquel triste 23 de noviembre de 2011, moría Maximiliano Sigfrido Moroder, el padre Chifri. Fue un misionero, peregrino y sembrador de oportunidades.

La terrible noticia de su fallecimiento llegó a cada rincón de Salta, nadie lo podía creer.
Ese día enmudecieron los cerros y las quebradas, la pena inundó los corazones de los habitantes de aquellos parajes, sintiendo una sensación de desamparo mayor a la que estaban acostumbrados a vivir antes de su llegada al Alfarcito.
El golpe fue muy duro y resultaba difícil aceptarlo. El día de su despedida final un mundo de personas lo acompañó hasta Alfarcito. Nunca antes la Quebrada del Toro vio tanta gente junta despidiendo aquel gran amigo, pastor y sacerdote.

Pasaron algunas semanas de silencio infinito. Costaba visitar Alfarcito y saber que no se lo vería más a Chifri.
Con el tiempo algo movilizó a cada una de las personas, como si este gran sacerdote los empujara a continuar trabajando, impulsándolos a seguir adelante y continuar con su titánica obra.
Quienes integraban la Fundación Alfarcito, con el apoyo de muchísimos amigos, volvieron a poner en marcha los sueños y proyectos señalados por el gran pastor de los cerros.

Su llegada a la Quebrada del Toro.

Él fue enviado a esta región salteña en el año 1999, desde entonces trabajó incansablemente para promover a las comunidades de esa extensa y aislada zona.

Con el fin de conocer detalladamente cada rincón de los valles y quebradas, él se adentró por cada camino descubriendo comunidades que vivían aisladas y alejadas de los centros urbanos. En cada uno de ellos encontró capacidades y cualidades que potenció, respetando siempre sus creencias y costumbres.

Su personalidad simple y franca, como así también su mirada sincera, le permitieron ganarse el corazón de las personas. Llegaba con su poncho y su guitarra, cantándoles las coplas de los pueblos andinos, para enseñarles a alabar a Jesús y a la Virgen María.

Con el tiempo su obra evangelizadora fue creciendo, llegando a lugares más alejados e inhóspitos, en los cuales se quedaba a pasar la noche, durmiendo en las precarias casas de adobe.

En el mes de octubre del año 2004 sufre un accidente practicando parapente. Una ráfaga de viento lo lanza y lo empuja hacia unas rocas, causándole lesiones graves en la médula, que le impidieron caminar. Lejos de abatirse, su fe en Dios y su amor por los más necesitados lo llevaron a sobreponerse y continuar con su obra evangelizadora.

Algunos hechos importantes que llevó a cabo

  • Distribuyó material de catequesis en 81 establecimientos escolares de Campo Quijano, Guachipas, Moldes y La Viña.
  • Construyó un comedor comunitario para 170 chicos en la ciudad de Rosario de Lerma.
  • Organizó y llevó a cabo la primera Fiesta y Feria de la Papa Andina en el año 2011 a fin de promover más la economía de los productores de la zona.
  • Organizó durante tres años consecutivos la “Expo Cerro” permitiendo que las comunidades de los cerros presenten sus artesanías.
  • Se comunicaba con las escuelas de los cerros, por medio de un equipo de radio, que le permitía conocer sus necesidades y así ayudarlos lo más pronto posible.
  • Organizó la Fundación Alfarcito bajo el lema “Nos une el anhelo de hacer el bien”, juntando a los amigos que lo acompañaban en su obra. La gran mayoría eran de la ciudad de Salta, Campo Quijano y Rosario de Lerma. Esta ONG contribuyó hacer realidad sus proyectos.
  • Celebró su primera misa en la capilla de “El Rosal” después de su recuperación de aquel terrible accidente. Este paraje está situado a unos 3400 metros sobre el nivel del mar. Chifri puso mucho esfuerzo para su construcción. Luego de mucho trabajo y sacrificio se bendijo la Capilla “Santa Teresita”, la cual es un refugio para los fieles de esa zona.
  • Organizó el Centro de Artesanos de Alfarcito, que les permitiría vender sus artesanías y recibir talleres de capacitación en nuevas técnicas y asesoramiento en las ventas.

Fundación Alfarcito

Es una ONG sin fines de lucro, creada por el Padre Chifri para poder concretar sus sueños y objetivos.
La organizó en base a de los amigos que lo acompañaron desde el inicio de su obra en los cerros. Muchos de ellos de las ciudades de Salta, Campo Quijano, Rosario de Lerma y San Lorenzo. Se sumaron también de otras provincias.
En la fecha es increíble la cantidad de personas de diferentes provincias que la apoyan, por el amor que despierta en ellos la historia de Chifri.

Actividades en la actualidad.

– Continuan con las Becas Padre Chifri apoyando a los jóvenes de la Quebrada del Toro que desean realizar sus estudios terciarios y concretar alguna capacitación para sus proyectos.
– Es el tercer año consecutivo que trabajan, con el apoyo económico de la empresa Bayer, llevando adelante los proyectos de incentivar a los pequeños productores agrícolas, impulsando las huertas familiares y escolares, actualmente con la plantación de árboles frutales.
– Asesoran y apoyan a los artesanos de los cerros, alentándolos a seguir adelante con sus artesanías. Durante la cuarentena establecida por la pandemia, se reinventan para poder continuar con las ventas, permitiendo que ellos conservaran este ingreso económico.
– Apoyan con la difusión la venta de los pequeños agricultores en Puerta de Tastil.
– Vistan a las familias y escuelas para compartir juegos con los niños, llevando algunas sorpresas con el objetivo de pasar una jornada diferente.

«Querido Padre Chifri te recordamos con el mismo cariño de siempre, por tu amistad, tus consejos, por tu gran obra en los cerros y por todo lo que hiciste por cada uno de quienes continuamos tu legado desde la Fundación Alfarcito.
Hoy sentimos tu presencia cada vez que subimos a los cerros, en cada proyecto que concretamos, en las diferentes actividades que llevamos adelante. Sabemos que estás cuidando las familias de los cerros y entre nosotros impulsándonos a seguir adelante».

fuente: Fundación Alfarcito

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