Membrillo: una delicia saludable y de calidad para aprovechar en el otoño

El membrillo es un fruto nativo de Asia (de Persia y Anatolia) cuyo dulce es muy popular entre las personas consumidoras, ya que se suele emplear en distintos tipos de preparaciones como pasta frola, galletitas y facturas.

Este alimento típico del otoño es rico en nutrientes como las vitaminas A, B y C, también en minerales y bajo en grasas, por lo que resulta muy beneficioso para la salud. A diferencia de la mayoría de las frutas, en general no se come crudo por su sabor amargo y ácido, sin embargo, es exquisito al prepararlo asado, cocido, confitado, en salsa o mermeladas.

Dado que es tiempo de su temporada, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) recomienda la ingesta de esta particular fruta de producción nacional, cuyo cultivo controla en cuanto a sanidad, inocuidad y calidad.

Regiones y variedades

En Argentina es un cultivo cuya importancia económica se concentra en determinadas zonas donde es industrializado. Casi toda la producción se destina a la elaboración de mermeladas, jaleas o para agregar sabor a preparaciones.

Las variedades más usadas en el país son Champion y Smyrna. La primera es de origen turco, con frutos grandes, de color dorado-amarillo y muy aromáticos, pulpa tierna y amarilla, de excelente calidad. La segunda también es de frutos grandes pero de un color más bien verdoso-amarillento, con pulpa tierna y un delicado perfume.

Mendoza es la principal provincia productora de este cultivo; la mayor parte de las plantaciones se encuentran en San Rafael y General Alvear, en primer lugar, y en Tunuyán y los departamentos del Este, en segundo orden.

San Juan, Catamarca, Río Negro y La Rioja también son importantes zonas productoras de membrillo. En San Juan, la principal localidad que lo cultiva es Jáchal; en Catamarca la producción se concentra en las localidades de Andalgalá, Santa María y Pomán; en Río Negro, el cultivo de halla principalmente en Río Colorado, aunque también se lo produce en General Roca, Pichi-Mahuida, Avellaneda y Adolfo Alsina; y en La Rioja la localidad de Guachín presenta las mejores condiciones agroecológicas para cultivarlo.

En la provincia de Buenos Aires, el membrillo se cultiva mayormente en la zona cercana al Delta del río Paraná, ya que tolera bien los excesos de agua en el suelo.

Plagas y sugerencias

El membrillo es un fruto que puede ser afectado por insectos, hongos y bacterias. En Argentina, las principales plagas asociadas a este cultivo son la mosca de los frutos y la carpocapsa. El Senasa realiza acciones de vigilancia y control sobre ellas al tiempo que difunde entre la población medidas de prevención.

El organismo sanitario también ofrece algunas recomendaciones para que las personas en la Argentina realicen una buena elección de membrillos, sepan qué hacer con su árbol y conozcan cómo cuidar la producción nacional:

Elegir frutas con la piel amarillenta e intacta, sin golpes ni magulladuras.

Quien posea un membrillero no deje fruta en el suelo ya que puede favorecer al desarrollo de distintas plagas. El excedente de fruta es una excelente opción para la preparación de dulces y mermeladas.

Quien viaje a la región Patagónica, Mendoza o San Juan evite llevar esta fruta porque pueden comprometer el estatus sanitario de estas áreas protegidas respecto a la mosca de los frutos, una de las plagas de mayor importancia económica para la producción frutihortícola de la Argentina debido a los daños que produce en la fruta y a las mermas económicas asociadas.

En definitiva, se sugiere aprovechar la fórmula de esta temporada otoñal y elegir esta noble fruta, que gracias a los controles llega a las mesas consumidoras acompañada de la inocuidad, la calidad y la sanidad correspondiente.

fuente: Senasa

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