Una visita casual, especial e inolvidable se vivió en la práctica de Salta Basket

Lo que parecía ser una práctica más de pretemporada terminó siendo muy especial. Una tarde que Octavio, un niño en sillas de rueda, y su abuelo no olvidarán al igual que los jugadores e integrantes del cuerpo técnico salteño.

Casi por casualidad o causalidad, el hombre salió del Micro Estadio Delmi junto a su nieto, donde se desarrollaba una competencia de baile, para tomar aire fresco. Sintió el bote de la americana y el típico sonido estridente que hacen las zapatillas de básquet en un piso parquet. Se acercó a ver de qué se trataba y entraron al Delmi.

A partir de ese momento el abuelo y su nieto no volvieron más al Micro, se quedaron en la práctica de Los Infernales e interactuaron con los integrantes del plantel. Goyo Eseverri fue uno de los primeros en acercarse y pasarle un balón al pequeño Octavio quien sorprendido esbozó maravillado un gesto de alegría.

La práctica siguió su curso normal con dos espectadores de lujo. El abuelo es un cordobés radicado en Salta hace más de 20 años, como todo cordobés además de ser fanático del cuarteto es un fiel seguidor del deporte de la naranja. Y a partir de la práctica desarrollada el martes en el Delmi serán junto a Octavio dos nuevos fanáticos de Los Infernales.

Al finalizar el entrenamiento todo el plantel compartió una linda foto junto a los nuevos seguidores infernales, el abuelo y su nieto se mostraron sumamente contentos y agradecidos por el gesto del plantel. Como aquella noche en el primer partido de playoffs de Salta Basket en el Súper 20, en la máxima división, cuando Thiago Genovese Reinhardt, otro verdadero fanático del representante salteño, recibió un caluroso e inolvidable trato por parte del plantel infernal, para Octavio, su abuelo y Los Infernales la práctica del martes fue especial.

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