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“El aborto no es la solución, Si a las dos vidas”

Carta de lectores

Como comunidad cristiana defendemos plenamente el derecho a la vida, como derecho fundamental y superior a todos los demás, posicionándonos a favor de la vida de la madre y del niño por nacer. Esta posición no proviene solamente desde nuestra cosmovisión como cristianos, sino también, de una firme convicción en la que la defensa del derecho a la vida, toma precedencia ante cualquier otro, porque es el principio fundamental de toda sociedad humana.

Respetamos profundamente a quienes piensan de manera diversa en un tema que toca las fibras más íntimas de nuestra sociedad, como lo es el aborto. Sin embargo, sostenemos que ello no legitima que se introduzcan cambios conceptuales drásticos en la legislación argentina, que afecten uno de los derechos elementales de los seres humanos, como lo es el derecho a la vida, y los principios y valores constituidos en profundas convicciones arraigadas en el corazón de nuestro pueblo.

La Constitución Nacional, los Tratados y Convenciones Internacionales, el Código Penal de la Nación y demás leyes argentinas protegen al niño por nacer desde su concepción, y lo hace incesantemente sujeto de derecho. No existe un derecho a matar. El derecho natural y superlativo es a la vida, que es el fundamento de todos los derechos humanos. En tal sentido, la legislación debe tutelar la vida, ya que no hay derecho cuando la finalidad es la muerte.

No se puede resolver un problema generando otro mayor. No se puede resolver muerte con más muerte. Las excepciones no pueden ser una generalidad. El aborto de ninguna manera es la solución.

Llamativamente las figuras de “madre”, “hijo”, “hija”, “niño/a por nacer”, “maternidad”, entre otras, son cuidadosamente eliminadas del proyecto que desde algunos sectores minoritarios impulsan, siendo reemplazadas por otras figuras que cosifican y relativizan la vida. Es en este sentido, que al proyecto de Ley se le da el nombre de “interrupción voluntaria del embarazo” (IVE); conveniente y deliberadamente una forma atenuada y suave para relativizar lo que realmente es: matar.

Estas acciones llevan a una sociedad a considerar el aborto como algo “aceptable” y, por lo tanto, digno de ser legalizado. Cuando se interrumpe un embarazo, sin importar en qué semana de gestación se encuentre, el resultado es que, ese ser humano que debería existir, no va a existir. Se está matando a un ser humano.

Esta Ley que se promueve cambia rotundamente la manera en que entendemos los derechos humanos, colocando a dos seres humanos totalmente vulnerables en conflicto mediante la contraposición subjetiva y engañosa de sus derechos como personas. Argentina no debe proseguir con esta Ley. Esta puerta legal debe permanecer cerrada, priorizando la búsqueda de soluciones reales y alternativas, que resguarden fehacientemente la vida y los derechos de la mujer, sin desproteger y violentar la de una persona por nacer.

Una Ley que va contra el bien común y permite la muerte de personas inocentes nunca va a ser buena. Ese no es el camino. Si no luchamos contra el aborto, seremos una sociedad inhumana y sin una cultura de la vida.

En consecuencia, apelamos a la conciencia y las convicciones de los legisladores nacionales, para defender y sustentar el derecho a la vida para los niños que están en gestación, enfocando más bien el debate hacia una mejor prevención y educación, con adecuados programas sanitarios de promoción de la salud, e integrales de educación sexual fundados en una verdadera concepción sobre las mutuas relaciones entre varón y mujer, y en formación para el amor y el respeto a toda vida humana; garantizando además el acompañamiento para esas madres, junto con perfeccionar y agilizar los procesos de adopción y avanzar resueltamente hacia una cultura que promueva, proteja y garantice la vida de todos los seres humanos, nacidos o por nacer.

Estamos convencidos y reafirmamos el valor supremo de la vida desde la concepción hasta la muerte. No puede haber vida humana, sin haber persona humana, el embrión no es una persona en potencia, lo es en los hechos. Es nuestro deseo que avancemos en leyes que respeten, favorezcan y promuevan la dignidad de la vida humana; el mayor bien de la madre y de su hijo. Leyes que jamás instituyan y promuevan la exclusión y supresión deliberada de una de las dos vidas. Leyes que afirmen estos valores y principios sobre los cuales se ha consagrado la primacía de la vida y se ha forjado la historia fundacional de nuestra Nación.

Nuestro compromiso como Iglesia Anglicana San Andrés seguirá siendo levantar, cuidar, consolar y proteger a todos quienes estén sufriendo y necesiten sanidad y restauración.

“Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. Cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo era yo entretejido. Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos”. Salmos 139

“EL ABORTO NO ES LA SOLUCIÓN. SÍ A LAS DOS VIDAS”

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