Mario Flores de profesión utilero: «Salta Basket me cambió la vida»

Desde que el proyecto Salta Basket comenzó a transitar en el plano nacional Mario «Monito» Flores estuvo siempre al servicio del plantel. No es uno más, además de ser el utilero oficial de Los Infernales desde la primera hora, es una de las personas más queridas del plantel. Tiene 23 años y es el cuarto de seis hermanos, comenzó a trabajar como utilero en el club de sus amores, Independiente, luego siguió en las selecciones formativas de la Provincia para insertarse en el equipo profesional que hoy es parte de la máxima división del básquet nacional: La Liga.

«Siempre doy gracias a mi familia, a la gente de mi club porque ellos me dieron la oportunidad de comenzar con esto de la utilería a los 15 años. Después tuve la suerte de estar en tres seleccionados salteños gracias a quien fuera presidente en ese momento de la Asociación y dirigente de mi club, el señor Eduardo Tapia. Fue una experiencia inolvidable». Mario Flores intenta distenderse y llevar a cabo una charla a menos, sin embargo el grabador causa cierto nerviosismo que se transmite en su retórica. De todos modos, sabe que es su momento y no el del Negro Espinoza, quien desde la práctica observa con dirección al entrevistado y el entrevistador.

Con el proyecto infernal a punto de comenzar a caminar, el Monito contó que un día recibió una llamada de «Jerónimo -Heredia, jefe de equipo de Salta Basket-» quien le comentó la posibilidad de sumarse al plantel como utilero. Se avecinaba la temporada 2014/2015 del Torneo Federal y todo estaba en plena construcción. El club salteño Villa 20 de Febrero había ganado en Tucumán uno de los ascensos al Federal y sus dirigentes decidieron, en aquel momento, que lo mejor era ceder la plaza para conformar un equipo provincial.

«Me acuerdo de ese llamado donde Jero me dijo que la gente de Salta Basket se quería juntar conmigo en un café. Nos juntamos, estaba Ricardo -De Cecco, entrenador en jefe-, Tupac -Puggioni, expresidente del equipo-, Luis Lenti -actual titular de Los Infernales- y acordamos que iba a ser el utilero del equipo». Hasta ese día, «nunca me había imaginado algo así, ser parte de una estructura profesional ni mucho menos soñar que llegaríamos a jugar en primera, en La Liga».

«Algo sabía de ser utilero de un equipo pero cuando comencé con Salta Basket muchas cosas cambiaron. Todo el tiempo tenes cosas para hacer, acomodar las camiseta y ropa de los jugadores, ver el tema del agua, las toallas, la cancha siempre lista, los bolsos y un montón de otras cosas, nada tiene que quedar al azar». Más allá de la responsabilidad y el esfuerzo que requiere estar a cargo de la utilería de un plantel profesional, Mario Flores no solo que lo hace de manera responsable sino que disfruta de lo que hace. «Es una responsabilidad grande pero a la vez un trabajo que disfruto mucho», sostuvo.

Así como se divierte y disfruta con Los Infernales, también sufre cuando al equipo le toca perder o le tocó quedar afuera en instancias decisivas. «En la final del Federal, cuando perdemos la serie con Parque Sur me puse muy mal, por un lado porque uno se pone la camiseta desde el primer momento y pasas a ser el hincha número uno del equipo, disfruto cuando ganamos y se sufre mucho cuando nos toca perder. Por otra parte, después de esa noche me puse mal porque no sabía qué iba a pasar, si el proyecto seguiría y ese tipo de cosas».

La incertidumbre que en no pocos salteños quedó sembrada se diluyó rápidamente algunos meses después de la gran e histórica temporada de Salta Basket en el Torneo Federal, desde la Asociación de Clubes (AdC) llegó la invitación para ser parte del Torneo Nacional de Ascenso (TNA) hoy denominado Liga Argentina, la segunda división del básquet nacional. «Al año siguiente, cuando todos sabíamos que se jugaba el TNA, me habló Ricardo para que siga, fue otro de los momentos de mucha emoción para mí. Soy muy agradecido con toda esta gente, con Ricardo y todos los que pasaron y siguen estando en el equipo, cada uno me hizo sentir parte del proyecto y así me siento porque uno se encariña no solo con la gente sino también con los colores».

«Mi cabeza está siempre pensando qué tengo que hacer para el equipo. Tengo que llegar una hora y media antes al Delmi para preparar el vestuario. Todo esto para mí se transformó en un estilo de vida, y no exagero cuando digo que Salta Basket me cambió la vida porque tengo que admitir que antes yo andaba en cualquiera, en la calle, era terrible y gracias a Dios me llegó la oportunidad de integrar el equipo. Ser utilero en Los Infernales me abrió la cabeza porque entre otras cosas me enseñó el sentido de la responsabilidad que hay que tener en la vida».

El Monito Flores es de esas personas que se hacen querer. Su presencia en el equipo de Ricardo De Cecco es un factor importante, los jugadores que llegan desde otros puntos del país no tardan en armonizar y congeniar con el utilero. Bromas, cargadas y una química especial se generan de manera espontánea.

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