Valerio Gutiérrez, Despedida al «El enfermero de los Cerros»

Alguien que estará siempre presente en la historia de la Fundación Alfarcito, unido por el anhelo de hacer el bién.
Tarde o temprano llega el final de un ciclo en la vida de toda persona, todos sabíamos que algún día nuestro querido amigo de los cerros, Don Valerio decidiría jubilarse, pero como todo aquel que ama servir a los demás, Él no dejará de ayudar a quienes lo necesiten.

Valerio Gutiérrez, nacido el 15 de diciembre de 1951 en Pampa Grande (Guachipas). Casado con Rosa Flavia Tejerina y padre de 5 hijos, que le dieron 16 nietos. Llegó a los cerros como enfermero, un 10 de abril de 1974. Desde entonces trabajó en forma ininterrumpida como enfermero de El Rosal, San Bernardo de las Zorras y Potrero de Chañi, auxiliando a las familias de los parajes que lo necesitaban.

Por conocer cada senda de los cerros, como si hubiera nacido en la zona, supo acompañar al Padre Chifri en sus recorreridas por los rincones de este vasto y extenso territorio de quebradas y valles escondidos.

Luego de 43 años de labor ininterrumpida, tomó la determinación de dejar de lado su profesión y dedicar más tiempo con su esposa, hijos y nietos. Una decisión que tal vez no fue fácil y seguro continuará asistiendo algún enfermo que lo requiera.

Don Valerio quiso celebrar este acontecimiento de manera muy especial, agradeciendo a Dios todos estos años de servicio, junto a sus familiares, amigos y miembros de la Fundación Alfarcito que lo acompañaron a lo largo de estos años de dedicación exclusiva.

El domingo 23 de abril recibió, en San Bernardo de las Zorras, a todos los que querían acompañarlo. Casi sin quererlo, se armó una ceremonia muy especial, donde se procedió al izamiento de las banderas nacional y provincial, luego todos asistieron a una Misa de acción de gracias, celebrada por el Padre Walter.

Como se acostumbra en la zona, se compartió un rico cordero asado, locro y choclos, acompañados de guitarreros y cantores. Durante la sobremesa, el Gran Amigo de los Cerros tuvo palabras de agradecimiento para los que fueron sus guías en la vida, especialmente al maestro Oscar Podziagwi, quien lo recibió en San Bernardo de la Zorra en el año 1974, al Padre Chifri la persona que jamás podrá olvidar por sus consejos y la paz que transmitía y al Padre Pepe Lynch un sacerdote tan especial.

Valerio no considera una despedida, porque sabe de su necesidad de ayudar y asistir al prójimo. Él estará presente y dispuesto a extender una mano solidaria a quien la necesite.

Es bueno recordar algunas de sus frases que siempre las dice a modo de consejo de un amigo: » El perdón es el holocausto que se ofrenda a Dios», «Cuando la vida se presenta dura, muestra tus labios sonrientes y tu columna vertebral flexible» y “La Fe es dura como una roca para soportar las inclemencias de la vida”

Gracias Valerio por tu bondad, solidaridad, amistad, alegría y especialmente por tu ejemplo de hombre servicial y de bien.

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