Cargenllo en la vigilia pascual: «Que la luz de Cristo resucitado disipe las tinieblas del corazón»

El arzobispo Mario Cargnello presidió la Vigilia Pascual. Decenas de familias estuvieron en la ceremonia del fuego y el agua.

La Catedral Basílica quedó anoche en tinieblas. Por el medio salió el arzobispo de Salta, Mario Antonio Cargnello, cruzó la calle y llegó hasta la plaza 9 de Julio. Allí encendió la luz del cirio pascual, en lo que fue el comienzo de la Vigilia Pascual en donde se hizo la ceremonia del fuego y el agua.
«Que la luz de Cristo gloriosamente resucitado disipe las tinieblas de la inteligencia del corazón«, señaló el arzobispo mientras realizaba la bendición del fuego y se preparaba para regresar a la Catedral.

Decenas de familias, padres con sus niños, coparon la plaza 9 de Julio para formar parte de lo que Cargnello denominó la fiesta más solemne de la Iglesia. La referencia clara es para la resurrección de Cristo, que todos los católicos celebrarán hoy.

Mientras prendía el cirio pascual, el arzobispo señaló: «Reúnanse y permanezcan en vela. Esperemos con fe y paciencia el triunfo sobre la muerte».

Durante el momento de bendición, aseguró: «Cristo ayer y hoy, principio y fin, alfa y omega. A él pertenece el tiempo y la eternidad; a él pertenece la gloria y el poder. Que nos proteja y conserve».

Una vez que se encendieron las velas, todos ingresaron a la Catedral. La iluminación era solamente de las velas. Emocionados, todos cantaban «esta es la luz de Cristo, yo la haré brillar».

Una vez en el templo, se apagaron las velas y se realizó el rezo del Pregón Pascual. La parte que más resonaba era aquella en la que se hacía alusión a que hay que estar alegres porque Jesús resucitó.
Esta fue la primera parte de la ceremonia. Es que luego vino el momento de las lecturas, la liturgia bautismal y luego la eucarística.

El Tribuno

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