Francisco condenó la «plaga del narcotráfico» y cargó contra los «mercaderes de la muerte»

El papa Francisco lanzó un enérgico mensaje contra los «mercaderes de la muerte» y se pronunció en contra de la liberalización del consumo de drogas, en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud que se celebra en Río de Janeiro.

El duro pronunciamiento fue realizado esta tarde por el papa argentino durante su visita al Hospital San Francisco de Asís de la Providencia, especializado en la atención de jóvenes drogadependientes, ubicado en el barrio carioca de Tijuca.

«¡Cuántos mercaderes de muerte que siguen la lógica del poder y el dinero a toda costa! La plaga del narcotráfico, que favorece la violencia y siembra dolor y muerte, requiere un acto de valor de toda la sociedad», exclamó Jorge Bergoglio.

En su discurso, el papa dijo que «no es la liberalización del consumo de drogas, como se está discutiendo en varias partes de América Latina, lo que podrá reducir la propagación y la influencia de la dependencia química».

En cambio, exhortó a «afrontar los problemas que están a la base de su uso, promoviendo mayor justicia, educando a los jóvenes en los valores que construyen la vida común, acompañando a los necesitados y dando esperanza en el futuro».

De regreso del santuario de Aparecida, donde esta mañana celebró una emotiva misa, Francisco llegó esta tarde al hospital que inaugurará un Polo Integrado de Salud Mental para la recuperación de jóvenes toxicodependientes, financiado por la Conferencia Episcopal Italiana, con 2 millones y medio de reales.

«Dios ha querido que, después de Aparecida, mis pasos se encaminarán hacia un santuario particular del sufrimiento humano», dijo el pontífice al iniciar su mensaje, dirigido a médicos, enfermeros, agentes sanitarios, jóvenes pacientes y sus familiares que colmaban el lugar.

Tras destacar las cualidades de San Francisco de Asís en favor de los más sufrientes, el papa dijo que «en este lugar de lucha contra la dependencia química, quisiera abrazar a cada uno y cada una de ustedes que son la carne de Cristo, y pedir que Dios colme de sentido y firme esperanza su camino y también el mío».

«Todos hemos de aprender a abrazar a los necesitados, como San Francisco. Hay muchas situaciones en Brasil, en el mundo, que necesitan atención, cuidado, amor. Sin embargo lo que prevalece con frecuencia en nuestra sociedad es el egoísmo», añadió.

Dirigiéndose a los jóvenes en particular, el Santo Padre les dijo: «miren con confianza hacia adelante, su travesía es larga y fatigosa» y, en una frase ya repetida varias veces en su ministerio, agregó: «no se dejen robar la esperanza».

También dirigió un mensaje especial a los familiares de los pacientes, a quienes les dijo que la iglesia «no es ajena a sus fatigas, sino que los acompaña con afecto».

Uno de los momentos más emotivos del encuentro se produjo cuando dos jóvenes pacientes dieron su testimonio y luego se fundieron en sentidos abrazos con el papa.

Uno de los jóvenes relató que hace 1 año y 3 meses que se encuentra en tratamiento luego de «usar las drogas todos los días sin interrupción», lo que lo llevó a «dejar de lado todas las responsabilidades, como padre y como hijo».

Gracias al tratamiento, el joven dijo que volvió a amar y a ser amado: «Se me devolvió la vida y la dignidad», agregó.

Al llegar al hospital, el papa fue recibido por el arzobispo de Río, Orani Tempesta; el secretario de Estado para la Salud, Sérgio Luiz Côrtes Da Silveira; y el director ejecutivo del hospital, el doctor Italo Marsili.

Francisco primero pasó por la capilla del hospital para rezar y ofreció como regalo un juego completo de objetos litúrgicos artesanales de loza de barro de Deruta, Italia, decorada a mano.

En tanto, el ambón y la silla utilizados por el papa durante la visita fueron realizados por pacientes del propio hospital.

Según informaron los organizadores de la JMJ, la visita del papa al hospital se enmarca dentro del «legado social» de la jornada, ya que el establecimiento brinda una atención integral del paciente, considerando también su dimensión trascendente y religiosa.

El director ejecutivo del hospital, Italo Marsili, explicó que sólo el 12 por ciento de los pacientes tratados en estructuras médicas públicas logran superar la drogadicción, mientras esa proporción llega al 60 por ciento en instituciones que dan valor a la dimensión espiritual del paciente.

Télam

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El duro pronunciamiento fue realizado esta tarde por el papa argentino durante su visita al Hospital San Francisco de Asís de la Providencia, especializado en la atención de jóvenes drogadependientes, ubicado en el barrio carioca de Tijuca.

«¡Cuántos mercaderes de muerte que siguen la lógica del poder y el dinero a toda costa! La plaga del narcotráfico, que favorece la violencia y siembra dolor y muerte, requiere un acto de valor de toda la sociedad», exclamó Jorge Bergoglio.

En su discurso, el papa dijo que «no es la liberalización del consumo de drogas, como se está discutiendo en varias partes de América Latina, lo que podrá reducir la propagación y la influencia de la dependencia química».

En cambio, exhortó a «afrontar los problemas que están a la base de su uso, promoviendo mayor justicia, educando a los jóvenes en los valores que construyen la vida común, acompañando a los necesitados y dando esperanza en el futuro».

De regreso del santuario de Aparecida, donde esta mañana celebró una emotiva misa, Francisco llegó esta tarde al hospital que inaugurará un Polo Integrado de Salud Mental para la recuperación de jóvenes toxicodependientes, financiado por la Conferencia Episcopal Italiana, con 2 millones y medio de reales.

«Dios ha querido que, después de Aparecida, mis pasos se encaminarán hacia un santuario particular del sufrimiento humano», dijo el pontífice al iniciar su mensaje, dirigido a médicos, enfermeros, agentes sanitarios, jóvenes pacientes y sus familiares que colmaban el lugar.

Tras destacar las cualidades de San Francisco de Asís en favor de los más sufrientes, el papa dijo que «en este lugar de lucha contra la dependencia química, quisiera abrazar a cada uno y cada una de ustedes que son la carne de Cristo, y pedir que Dios colme de sentido y firme esperanza su camino y también el mío».

«Todos hemos de aprender a abrazar a los necesitados, como San Francisco. Hay muchas situaciones en Brasil, en el mundo, que necesitan atención, cuidado, amor. Sin embargo lo que prevalece con frecuencia en nuestra sociedad es el egoísmo», añadió.

Dirigiéndose a los jóvenes en particular, el Santo Padre les dijo: «miren con confianza hacia adelante, su travesía es larga y fatigosa» y, en una frase ya repetida varias veces en su ministerio, agregó: «no se dejen robar la esperanza».

También dirigió un mensaje especial a los familiares de los pacientes, a quienes les dijo que la iglesia «no es ajena a sus fatigas, sino que los acompaña con afecto».

Uno de los momentos más emotivos del encuentro se produjo cuando dos jóvenes pacientes dieron su testimonio y luego se fundieron en sentidos abrazos con el papa.

Uno de los jóvenes relató que hace 1 año y 3 meses que se encuentra en tratamiento luego de «usar las drogas todos los días sin interrupción», lo que lo llevó a «dejar de lado todas las responsabilidades, como padre y como hijo».

Gracias al tratamiento, el joven dijo que volvió a amar y a ser amado: «Se me devolvió la vida y la dignidad», agregó.

Al llegar al hospital, el papa fue recibido por el arzobispo de Río, Orani Tempesta; el secretario de Estado para la Salud, Sérgio Luiz Côrtes Da Silveira; y el director ejecutivo del hospital, el doctor Italo Marsili.

Francisco primero pasó por la capilla del hospital para rezar y ofreció como regalo un juego completo de objetos litúrgicos artesanales de loza de barro de Deruta, Italia, decorada a mano.

En tanto, el ambón y la silla utilizados por el papa durante la visita fueron realizados por pacientes del propio hospital.

Según informaron los organizadores de la JMJ, la visita del papa al hospital se enmarca dentro del «legado social» de la jornada, ya que el establecimiento brinda una atención integral del paciente, considerando también su dimensión trascendente y religiosa.

El director ejecutivo del hospital, Italo Marsili, explicó que sólo el 12 por ciento de los pacientes tratados en estructuras médicas públicas logran superar la drogadicción, mientras esa proporción llega al 60 por ciento en instituciones que dan valor a la dimensión espiritual del paciente.

Télam

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