COPAIPA: Cine Club de los miércoles

 

Miércoles 12 de junio:
Segunda parte: «Natacha» 99 minutos.
Miércoles 19 de junio: Tercera parte «La Batalla de Borodinó» 104 minutos.
Miércoles 26 de junio: Cuarta parte «El Incendio de Moscú» 94 minutos.

LA GUERRA Y LA PAZ
Director: Sergei Bondarchuk
Guión: Sergei Bondarchuk, Vasili Solovyov (Novela: León Tolstói)
Año: 1968
Duración: 401 minutos en 4 capítulos
País: Unión Soviética (URSS)
Música: Vyacheslav Ovchinnikov
Fotografía: Anatoli Petritsky, Aleksandr Shelenkov
Premios
1968: Oscar: Mejor película de habla no inglesa. 2 nominaciones.
1968: Globos de oro: Mejor película de habla no inglesa
1968: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor película extranjera
Espectacular y fiel adaptación de la mítica novela de Lev Nikolaevich Tolstoi, LA GUERRA Y LA PAZ es unánimemente considerada una de las grandes obras clásicas del Cine.
A las órdenes del realizador Sergei Bondarchuk (1920-1994), director también de Waterloo y Campanas Rojas, se dispusieron todos los medios materiales, técnicos y humanos imaginables.
Una de las películas más espectaculares que se hayan visto en una pantalla de cine. No es una versión más de la novela épica por excelencia; es La Versión, con mayúsculas, del libro de Tolstoi. Podríamos decir que se convierte en una alternativa artística a la obra literaria. De tan enormes proporciones como el original escrito; y no sólo por la duración, más de siete horas según las versiones, sino por la ambición al plasmar en imágenes lo narrado por el escritor y recrear con rigurosidad, precisión y amplitud los hechos históricos que allí se recuerdan.

La trama es conocida: Bondarchuk sigue a Tolstoi cuando mezcla los amores y desamores de los integrantes de cuatro familias rusas con las batallas de Austerlitz, Borodinó y El Incendio de Moscú.

Con la amenaza de la aproximación de Napoleón a Rusia; con la certeza de la invasión, después de sendas victorias francesas; y con la alegría de la posterior derrota del invasor, transcurre la vida de la familia Bezukhov (esencialmente Pierre); de la familia Bolkonsky (esencialmente Andréi); de la familia Rostov (esencialmente Natasha) y de los hermanos Kuragin (esencialmente Hélène y Anatoly).

Los Bezhukov, los Bolkonsky, los Rostov y los Kuragin se entrelazan entre si. La evolución de los personajes, y la de sus familias, será acelerada a causa del cruento conflicto. Una guerra de la que depende la supervivencia de la propia Rusia.
Para estar a la altura de la historia, Bondarchuk dispone de un presupuesto astronómico (uno de los mayores de la historia del cine) y tarda cinco años en rodar la película.
Los resultados no pueden ser mejores en todos los aspectos. Por supuesto, la ambientación, la música, el vestuario, los efectos de las batallas, los miles de extras provenientes del ejército de la Unión Soviética, son los que se esperan de una producción de estas proporciones; pero lo que realmente la lleva a ser una obra maestra es la manera de fotografiar todo este despliegue.

El realizador ruso vuela con la cámara. Lo hace al expresar los pensamientos aquellos que van a morir, y divisan el cielo y las nubes como único consuelo. Pero también levanta su punto de vista, cuando observa gracias a planos cenitales las tropas en combate; las parejas de baile; o los participantes en la cacería del lobo. Emplea grandes angulares para distorsionar la imagen en las secuencias oníricas o para no desaprovechar detalle en las largas escenas bélicas, como aquellas en las que decenas de caballos cabalgan sin rumbo después de haber perdido a su jinete. Mueve la cámara de forma errática y violenta, si ese es el estado de ánimo del personaje; se luce con planos secuencia, si los habitantes de una mansión atraviesan habitaciones, o si el propio Zar se presenta en un salón de baile; hasta consigue, en un alarde técnico pocas veces visto, que el objetivo llore cuando a los actores, a punto de saltarles las lágrimas, les brillan los ojos.

Esta sensibilidad extrema, que demuestra Bondarchuk, también sale a relucir en los encuadres estáticos. Allí, el espectador siente la narración como la tuvo que sentir el propio Tolstoi cuando escribía. Son escenas que contienen planos detalles del agua saliendo de una fuente, de alguien tocando la balalaica, o de la noche estrellada. Todas acompañan a los protagonistas en silencio; y al espectador, que se recrea con ellas.

Además, el director se adorna con una puesta en escena pictórica y fiel a la mejor tradición del cine soviético. Aquí, nos acordamos de otros cineastas. En concreto de Eisenstein y su obsesión por la verticalidad (véase la excelente película Iván el Terrible). Bondarchuk sigue al maestro cuando emplea planos en ligero contrapicado que, sumados a la altura de los actores, a las facciones estilizadas de estos (el perfil griego de Andrei, por ejemplo), y a los elementos del decorado como lanzas o columnas, dan ese tono vertical de tanta belleza plástica.

Reparto:
Sergey Bondarchuk, como Pierre Bezukhov
Nikolai Tolkachyov, como el Conde Bezukhov (padre de Pierre)
Irina Skobtseva, como Hélène Bezukhova Kuragin (esposa de Pierre)
Vyacheslav Tikhonov, como Andrei Bolkonsky
Anastasiya Vertinskaya, como Lisa Bolkonskaya (esposa de Andrei)
Anatoli Ktorov, como Nikolai Andreevich Bolkonsky (padre de Andrei)
Antonina Shuranova, como Maria Bolkonskaya (hermana de Andrei)
Lyudmila Saveleva, como Natasha Rostova
Viktor Stanitsyn como Ilya Andreyevich Rostov (padre de Natasha)
Kira Golovko, como Natalia Rostova (madre de Natasha)
Irina Gubanova, como Sonia Rostova (prima de Natasha)
Vasili Lanovoy, como Anatoly Kuragin (hermano de Hélène)
Nikolai Bubnov, como el General Mack
Boris Sacaba, como el General Mijaíl Kutúzov
Giuli Chokhonelidze, como el Principe Piotr Bagration
Viktor Murganov, como el Zar Alexander I
Vladislav Strzhelchik, como el Emperador Napoleón Bonaparte
Vasili. Sofronov, como el Emperador Franz II
y otros.

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