El discurso de Cristina en Salta

CFK_Salta_Trabajadores

En exclusiva, La Hora de Salta accedió a la versión taquigráfica del discurso que la mandataria nacional pronunció en la jornada de hoy en nuestra provincia. A continuación, lo compartimos con nuestros lectores.

PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÀNDEZ, DURANTE SU VISITA A LA CIUDAD DE SALTA, PROVINCIA DE SALTA.
Gracias, muchas gracias, muy buenas tardes a todos y a todas; señor Gobernador de la provincia de Salta; señor Gobernador de la provincia de Jujuy; señor Intendente de la hermosa ciudad de Salta; señores diputados y diputadas nacionales, que nos acompañan; señor titular de la Empresa Cerámicas Alberdi; trabajadores, trabajadoras: la verdad que estar aquí, otra vez, en Salta inaugurando la fábrica de cerámicas más grande de la Argentina, aquí en Salta y más moderna – él no lo quería decir, lo digo yo – era impensable en la Argentina, en la que le tocó asumir a Nèstor Kirchner, allá por el año 2003. (APLAUSOS). No sólo porque no era negocio producir en la Argentina, no sólo porque se había desarrollado durante mucho tiempo, durante décadas el más feroz proceso de desindustrialización que recuerde nuestra historia, sino porque además durante la etapa en que hubo industrialización en el país producto de un modelo geopolítico, e inclusive de un modelo también de construcción nacional la industria se radicaba en torno a los grandes puertos, a la ciudad puerto de Buenos Aires, en detrimento de la integración, aún en los proceso de mayor industrialización.
¿Por qué? Porque o era para el mercado interno, o salía por el Puerto de Buenos Aires y por lo tanto toda la región empobrecida, y cuando hablo de la región no hablo solamente de la Argentina, no podía y no permitía un proceso de desarrollo armónico.
Yo creo que una de las grandes virtudes de este modelo, que comenzó en el año 2003, no solamente ha sido visualizar y colocar en la generación de trabajo, en la apertura de las industrias, en la generación de valor agregado, un punto central de la política, sino en haber advertido que además se iban a desplazar las fronteras productivas, en la República Argentina, producto de la aparición también de nuevas economías emergentes en la región, nuestro socio principal el Brasil.
Apostamos no solamente a la integración latinoamericana, sino también ha reparación histórica del NEA-NOA, pero no solamente con un criterio de sensibilidad o de reparación, sino también con un criterio de visión estratégica porque hoy la frontera productiva se está desplazando por la aparición de lo que son las economías emergentes en el sudeste asiático, y también en el norte de la Argentina, con nuestro principal socio Brasil, necesariamente hacia el centro y hacia el norte NEA y NOA del país. Por eso también el plan de obra pública más importante de que se tenga memoria en la República Argentina adelantando la oferta en materia de generación eléctrica a la propia demanda. (APLAUSOS).
Siempre se decía para qué una línea de alta tensión NEA-NOA si no hay industrias en el norte, pero la afirmación era al revés: no existía porque no había generación de energía eléctrica, porque no habían rutas, porque no habían gasoductos, porque no había comunicación, en definitiva.
La infraestructura es el presupuesto básico para que después vengan los de Cerámica Alberdi y otras empresas a invertir. Si previamente no tienen la generación y las condiciones de infraestructura el capital no invierte. Y no es porque sea malo, es porque así es la lógica de la producción; la lógica de la economía y por lo tanto creo que ahí hemos hecho, además, de una gran apuesta a la producción y a la industria una gran apuesta a la lógica económica. Y curiosamente la hemos hecho desde un espacio en el que siempre se nos criticó que no sabíamos administrar o que no teníamos lógica económica. Y creo que estamos demostrando con la inauguración de este tramo de la línea NEA-NOA.
Recién Juan Manuel hablaba de la falta de interconexión, lo veíamos, pero no solamente eran en el NEA y en el NOA. Yo estoy en la otra punta de la República Argentina, vengo de la última provincia continental y recién hemos llegado a Pico Truncado y estamos llegando al Sur, a Río Gallegos porque tampoco teníamos interconexión eléctrica. Llegaba únicamente a Choele-Choel, provincia de Río Negro, casi ahí pegadita a la provincia de Buenos Aires, ahí se terminaba el país que generaba energía eléctrica; el resto se tenía que arreglar como podía.
Por eso habían regiones históricamente desplazadas, históricamente retrasadas, por eso la importancia de todo esto que estamos logrando en conjunto los argentinos. Ni que hablar de Tartagal, que no solamente fue objeto de la tragedia de la naturaleza, cuando regresaba justo de España, adelantando mi regreso para venir a lo que constituyó aquella tragedia en Tartagal.
Tartagal también sufrió otras tragedias: la de las políticas del neoliberalismo en la República Argentina, que dejó huellas que no son tan fáciles de reconstruir. (APLAUSOS). Porque yo estaba mirando recién las fotos de todo lo que hemos reconstruido con casi más de 100 millones de pesos del Río que bajó por la montaña, de las obras, de las casas que se inauguraron, de esas plazas, de las conexiones de gas domiciliarios, del agua potable, de los más de 266 millones de pesos, que colocan a Tartagal mucho mejor de lo que estaba antes de la tragedia. Porque cuando los daños son materiales únicamente podemos repararlos, el problema es que las políticas cuando falta la educación, durante mucho tiempo; cuando falta el trabajo y los chicos se crían en familias donde no han visto a su padre y a su madre salir a trabajar, volver a horario, tener obligaciones, tener responsabilidades; cuando en mucho tiempo no puede accederse a la educación, a la salud, a la vivienda porque se ha perdido el trabajo o porque apenas te pagan unos pesos por changas, esas cosas cuestan décadas repararlas porque son generaciones que se van perdiendo.
Por eso la necesidad y por eso insisto tanto en que debemos profundizar e institucionalizar este modelo que ha generado no solamente trabajo a los argentinos, sino la posibilidad – también inédita – de poder dar a nuestros chicos en las escuelas secundarias publicas los nuevos instrumentos de la educación, como son las netbooks que estamos distrayendo y alcanzando para aquellos que no lo podía hacer. (APLAUSOS).
Son también los recursos que han comenzado a fluir a las provincias, porque claro cuando comienza a moverse el aparato productivo, recién hablaba el Gobernador del crecimiento, de la producción industrial, del 49 por ciento aquí en Salta. Pero cuando comienza a moverse la rueda de la actividad económica, cuando comenzamos a desarrollar un potente mercado interno porque nuestras gentes consiguen trabajo, porque se abren nuevas fábricas, como esta Cerámica Alberdi, la que todos tenemos en nuestro corazón. Yo me acuerdo de las cerámicas rojas rectangulares, que eran las características. Creo que el patio de la segunda casa, que alquilamos cuando era chica, allá en La Plata, en la calle 34, entre 6 y 7, tenía en el patio las cerámicas Alberdi. Mirá si tendrán años las cerámicas Alberdi.
Pero cuando empezamos a generar trabajo, cuando al mismo tiempo comenzamos a generar exportación; la Argentina exportaba 25 mil millones de dólares en el año 2003; hoy exportamos 68 mil y este año vamos a exportar mucho más; vamos a batir récords también en cosechas. Yo siempre hablé de los 100 millones de toneladas y hasta en el Ministerio me lo discutían, después me lo aceptaron. Vamos a llegar a los 100 millones de toneladas también de cosecha récord. (APLAUSOS).
Llegué un poquito tarde, tendría que haber estado media horas antes, aquí en Salta, pero me retrasé porque recibí a una importante empresa alemana, que me viene a anunciar la construcción de una fábrica en la Argentina. Hay tres fábricas, esta va a ser la tercera fábrica, en el mundo – por ahí me sale mal el nombre, porque siempre fui muy burra, en química – metilato de sodio, insumo básico para la producción de biodiesel, tres plantas en el mundo: una en Alemania; otra en Alabama, Estados Unidos y la tercera aquí en la Argentina porque eligieron a nuestro país para venir a invertir, son más de 30 millones de dólares. (APLAUSOS).
Y la verdad que yo me siento muy orgullosa porque estás son las cosas que necesitan los argentinos: trabajo, educación, salud, vivienda, que se sigan abriendo fábricas, que se siga agregando valor a la cadena productiva, mucho valor agregado.
Decía yo al principio que venir a inaugurar una fábrica de cerámicas, aquí en Salta, pero también me tocó no hace mucho tiempo, inaugurar una modernísima planta de chrushing de soja en Santiago del Estero y una fábrica de galletitas.
Cuándo, si en nuestras provincias del NEA y del NOA, solo se acordaban en los discursos o para venir a buscar votos.
Nosotros vinimos, fundamentalmente, a promover un modelo de país porque creemos en ese país, en la Nación, en la sociedad, en la necesidad de que la gente pueda vivir mejor, en la movilidad social ascendente.
Por eso apostamos tan fuerte también a la inclusión social a partir de la Asignación Universal por Hijo para lo que todavía no podemos llegar. Yo voy a estar muy orgullosa en día que todas las asignaciones universales sean por trabajo y no porque o no se tiene trabajo o no está regularizado. A eso tenemos que llegar.
Y lo que ha crecido el ingreso en las provincias. Esto se repite en todas las provincias argentinas. En la Salta del año 2003, se recibía por coparticipación y por todo ingreso de distribución automática de la Nación, 747 millones; hoy más de 4.200 millones durante el año 2010. Se ha crecido exponencialmente en la inversión de la Nación.
Hay números que son impresionantes y que revelan, además, lo potente del gasto social y del gasto en infraestructura: allá en el año 2003, 887 millones de pesos era lo que invertía la Nación en Salta; en el año 2010, invirtió 5.554 millones. Quiero mirar los números para no equivocarme. Un crecimiento de más del 500 por ciento. 15 millones de pesos tenía el PAMI para sus jubilados en Salta en el año 2003; 337 millones solamente el PAMI para los jubilados en el año 2010. Ni qué hablar de las jubilaciones, 55 millones de pesos contra 573 millones de pesos de jubilaciones, pensiones y pensiones no contributivas.
Esto ha llegado a todos los rincones de la patria, porque esto es lo que constituye un modelo en nacional, en federal, en popular, en que llegue a todos y a todas las regiones. Porque no solamente ha habido inequidad social en la República Argentina; la inequidad social también estaba y está todavía fuertemente atada a la inequidad en la distribución del ingreso geográfico en la República Argentina. Y por eso, el Estado nacional viene con las políticas de reparación histórica y, al mismo tiempo, de desarrollo estratégico de los nodos  industriales, con parques industriales.
Esta fábrica también está en un importante parque industrial aquí en Salta y vamos a seguir trabajando fuertemente porque es necesario revertir décadas y décadas de políticas que se equivocaron.
Por me gustaba la que decía el señor Procurador cuando inaugurábamos también este importante testimonio de lo que es la distribución federal, en este caso en pericias forenses y criminalísticas abriendo este instituto para las pericias forenses aquí en Salta y que va a servir al NOA argentino.
Él se ve que me escuchó porque me dijo “queremos trabajar -como usted dijo- en equipo, Presidenta”. Eso lo dije el otro día en Río Gallegos cuando inauguré el Club Boca. Porque, claro, como inauguré Boca, hablamos de trabajar en equipo.
Y hablé también por la mañana en Río Grande, en Tierra del Fuego, en la otra punta del país, cuando también inaugurábamos la fábrica de electrodomésticos que genera también muchísima mano de obra, tanto que en la UOM de Tierra del Fuego, el 60 por ciento de los afiliados son mujeres y no hombres, en una actividad que normalmente era de los hombres. Desarrollo a lo largo y a lo ancho del país.
Y decía que yo quería ser una Presidenta bisagra y trabajar en equipo. ¿Qué significa esto? Que en estos 200 años de historia, en los cuales argentinos tan valientes, tan valerosos como San Martín, como Belgrano, como Güemes, construyeron la libertad, nosotros tenemos la obligación de transformar aquella libertad en igualdad social. Este es el compromiso de la generación del Bicentenario. Porque ellos también lucharon por la igualdad, no querían la libertad únicamente para sentirse libres, porque libres y sin educación, libres y sin trabajo, como decía Manuela Sáenz, la compañera de Bolívar –mañana viene Chávez por eso me acuerdo de Bolívar- tampoco sirve.
Por eso, libertad para la igualdad, creo que deben ser las dos grandes consignas que guíen a esta generación del Bicentenario y ser, precisamente, una Presidenta bisagra en el sentido de que determinadas cosas no se sigan discutiendo en la Argentina.
Un piso de debate y de discusión, ya no podemos seguir discutiendo si mercado interno o exportación; es mercado interno y exportación. Ya no podemos seguir discutiendo si es el sector primario y es la industria; es mucho valor agregado y mucho valor en todas las cadenas para poder ir generando trabajo y cada vez más calificado. Es ciencia y tecnología, es educación, es compromiso con los intereses de la Nación por sobre todas las cosas, es volver a autovalorarnos y autoestimarnos que somos capaces de tener un país diferente. Porque durante mucho tiempo operaron sobre nosotros mismos, sobre el corazón de los argentinos y sobre sus cabezas para convencernos que todo lo que provenía de nosotros mismos, de nuestras ideas, de nuestra historia era malo y que todo lo que venía de afuera era bueno.
Y más allá que tampoco nos debemos creer que somos los mejores del mundo, debemos saber que tenemos los recursos naturales y los recursos humanos que nos permiten ser protagonistas en el siglo XXI y, fundamentalmente, asociados aquí, porque también hemos recuperado el lugar. Algunos nos veían en Europa, ¡miren si estuviéramos allá! Menos mal que decidimos quedarnos acá, en donde siempre estuvimos y de donde nunca debimos habernos ido, junto a nuestros hermanos latinoamericanos, en la UNASUR, en el MERCOSUR, para desarrollar la región que va a ser gran protagonista del siglo XXI, también superando las tonteras de falsas antinomias o de enfrentamientos entre unos y otros.
Por eso, es muy lindo estar aquí en Salta, es muy lindo ver a esa Tartagal que me tocó recorrerla con lágrimas en los ojos y con la desesperación de sus habitantes; por eso es muy lindo estar en esta fábrica moderna junto a cientos de chicos jóvenes de los cuales, seguramente, muchos será su primer trabajo con toda certeza.
¡Qué Argentina diferente a esta de poder ofrecer el primer trabajo no como changa, sino en una señora fábrica como la que inauguramos hoy!
La verdad que quiero agradecerle también a los empresarios titulares de la firma, a la familia que ha creído en el país, que siguen apostando por el país, que siguen invirtiendo y que el país los va a seguir ayudando con políticas activas como la que estamos desarrollando a través de los créditos del Bicentenario, a través del BICE, a través del Banco Nación. Porque tenemos que volver también a lograr que el sistema financiera vuelva a tener el rol que siempre tuvo que tener: ser instrumento de producción y para la producción y no un fin en sí mismo.
Esto que lo veníamos diciendo desde el año 2003, se comprobó cuando el mundo se cayó en el 2008 y voy a terminar de hablar porque allá veo una bandera en el fondo que recién me levantaron que decía “Néstor vive”. Sí claro, que sí, vive en esta fábrica, en Tartagal, en ese laboratorio de pericias forense y en cada uno de los argentinos que cree que su país y haber nacido en la Argentina es lo mejor que le pudo haber pasado.
Muchas gracias Salta, muchas gracias a los trabajadores, muchas gracias a todos por el cariño y el afecto y a seguir trabajando.
Muchas gracias. (APLAUSOS)

PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÀNDEZ, DURANTE SU VISITA A LA CIUDAD DE SALTA, PROVINCIA DE SALTA.

Gracias, muchas gracias, muy buenas tardes a todos y a todas; señor Gobernador de la provincia de Salta; señor Gobernador de la provincia de Jujuy; señor Intendente de la hermosa ciudad de Salta; señores diputados y diputadas nacionales, que nos acompañan; señor titular de la Empresa Cerámicas Alberdi; trabajadores, trabajadoras: la verdad que estar aquí, otra vez, en Salta inaugurando la fábrica de cerámicas más grande de la Argentina, aquí en Salta y más moderna – él no lo quería decir, lo digo yo – era impensable en la Argentina, en la que le tocó asumir a Nèstor Kirchner, allá por el año 2003. (APLAUSOS). No sólo porque no era negocio producir en la Argentina, no sólo porque se había desarrollado durante mucho tiempo, durante décadas el más feroz proceso de desindustrialización que recuerde nuestra historia, sino porque además durante la etapa en que hubo industrialización en el país producto de un modelo geopolítico, e inclusive de un modelo también de construcción nacional la industria se radicaba en torno a los grandes puertos, a la ciudad puerto de Buenos Aires, en detrimento de la integración, aún en los proceso de mayor industrialización.

¿Por qué? Porque o era para el mercado interno, o salía por el Puerto de Buenos Aires y por lo tanto toda la región empobrecida, y cuando hablo de la región no hablo solamente de la Argentina, no podía y no permitía un proceso de desarrollo armónico.

Yo creo que una de las grandes virtudes de este modelo, que comenzó en el año 2003, no solamente ha sido visualizar y colocar en la generación de trabajo, en la apertura de las industrias, en la generación de valor agregado, un punto central de la política, sino en haber advertido que además se iban a desplazar las fronteras productivas, en la República Argentina, producto de la aparición también de nuevas economías emergentes en la región, nuestro socio principal el Brasil.

Apostamos no solamente a la integración latinoamericana, sino también ha reparación histórica del NEA-NOA, pero no solamente con un criterio de sensibilidad o de reparación, sino también con un criterio de visión estratégica porque hoy la frontera productiva se está desplazando por la aparición de lo que son las economías emergentes en el sudeste asiático, y también en el norte de la Argentina, con nuestro principal socio Brasil, necesariamente hacia el centro y hacia el norte NEA y NOA del país. Por eso también el plan de obra pública más importante de que se tenga memoria en la República Argentina adelantando la oferta en materia de generación eléctrica a la propia demanda. (APLAUSOS).

Siempre se decía para qué una línea de alta tensión NEA-NOA si no hay industrias en el norte, pero la afirmación era al revés: no existía porque no había generación de energía eléctrica, porque no habían rutas, porque no habían gasoductos, porque no había comunicación, en definitiva. 

La infraestructura es el presupuesto básico para que después vengan los de Cerámica Alberdi y otras empresas a invertir. Si previamente no tienen la generación y las condiciones de infraestructura el capital no invierte. Y no es porque sea malo, es porque así es la lógica de la producción; la lógica de la economía y por lo tanto creo que ahí hemos hecho, además, de una gran apuesta a la producción y a la industria una gran apuesta a la lógica económica. Y curiosamente la hemos hecho desde un espacio en el que siempre se nos criticó que no sabíamos administrar o que no teníamos lógica económica. Y creo que estamos demostrando con la inauguración de este tramo de la línea NEA-NOA. 

Recién Juan Manuel hablaba de la falta de interconexión, lo veíamos, pero no solamente eran en el NEA y en el NOA. Yo estoy en la otra punta de la República Argentina, vengo de la última provincia continental y recién hemos llegado a Pico Truncado y estamos llegando al Sur, a Río Gallegos porque tampoco teníamos interconexión eléctrica. Llegaba únicamente a Choele-Choel, provincia de Río Negro, casi ahí pegadita a la provincia de Buenos Aires, ahí se terminaba el país que generaba energía eléctrica; el resto se tenía que arreglar como podía.

Por eso habían regiones históricamente desplazadas, históricamente retrasadas, por eso la importancia de todo esto que estamos logrando en conjunto los argentinos. Ni que hablar de Tartagal, que no solamente fue objeto de la tragedia de la naturaleza, cuando regresaba justo de España, adelantando mi regreso para venir a lo que constituyó aquella tragedia en Tartagal. 

Tartagal también sufrió otras tragedias: la de las políticas del neoliberalismo en la República Argentina, que dejó huellas que no son tan fáciles de reconstruir. (APLAUSOS). Porque yo estaba mirando recién las fotos de todo lo que hemos reconstruido con casi más de 100 millones de pesos del Río que bajó por la montaña, de las obras, de las casas que se inauguraron, de esas plazas, de las conexiones de gas domiciliarios, del agua potable, de los más de 266 millones de pesos, que colocan a Tartagal mucho mejor de lo que estaba antes de la tragedia. Porque cuando los daños son materiales únicamente podemos repararlos, el problema es que las políticas cuando falta la educación, durante mucho tiempo; cuando falta el trabajo y los chicos se crían en familias donde no han visto a su padre y a su madre salir a trabajar, volver a horario, tener obligaciones, tener responsabilidades; cuando en mucho tiempo no puede accederse a la educación, a la salud, a la vivienda porque se ha perdido el trabajo o porque apenas te pagan unos pesos por changas, esas cosas cuestan décadas repararlas porque son generaciones que se van perdiendo.
Por eso la necesidad y por eso insisto tanto en que debemos profundizar e institucionalizar este modelo que ha generado no solamente trabajo a los argentinos, sino la posibilidad – también inédita – de poder dar a nuestros chicos en las escuelas secundarias publicas los nuevos instrumentos de la educación, como son las netbooks que estamos distrayendo y alcanzando para aquellos que no lo podía hacer. (APLAUSOS).

Son también los recursos que han comenzado a fluir a las provincias, porque claro cuando comienza a moverse el aparato productivo, recién hablaba el Gobernador del crecimiento, de la producción industrial, del 49 por ciento aquí en Salta. Pero cuando comienza a moverse la rueda de la actividad económica, cuando comenzamos a desarrollar un potente mercado interno porque nuestras gentes consiguen trabajo, porque se abren nuevas fábricas, como esta Cerámica Alberdi, la que todos tenemos en nuestro corazón. Yo me acuerdo de las cerámicas rojas rectangulares, que eran las características. Creo que el patio de la segunda casa, que alquilamos cuando era chica, allá en La Plata, en la calle 34, entre 6 y 7, tenía en el patio las cerámicas Alberdi. Mirá si tendrán años las cerámicas Alberdi. 

Pero cuando empezamos a generar trabajo, cuando al mismo tiempo comenzamos a generar exportación; la Argentina exportaba 25 mil millones de dólares en el año 2003; hoy exportamos 68 mil y este año vamos a exportar mucho más; vamos a batir récords también en cosechas. Yo siempre hablé de los 100 millones de toneladas y hasta en el Ministerio me lo discutían, después me lo aceptaron. Vamos a llegar a los 100 millones de toneladas también de cosecha récord. (APLAUSOS).

Llegué un poquito tarde, tendría que haber estado media horas antes, aquí en Salta, pero me retrasé porque recibí a una importante empresa alemana, que me viene a anunciar la construcción de una fábrica en la Argentina. Hay tres fábricas, esta va a ser la tercera fábrica, en el mundo – por ahí me sale mal el nombre, porque siempre fui muy burra, en química – metilato de sodio, insumo básico para la producción de biodiesel, tres plantas en el mundo: una en Alemania; otra en Alabama, Estados Unidos y la tercera aquí en la Argentina porque eligieron a nuestro país para venir a invertir, son más de 30 millones de dólares. (APLAUSOS).

Y la verdad que yo me siento muy orgullosa porque estás son las cosas que necesitan los argentinos: trabajo, educación, salud, vivienda, que se sigan abriendo fábricas, que se siga agregando valor a la cadena productiva, mucho valor agregado.

Decía yo al principio que venir a inaugurar una fábrica de cerámicas, aquí en Salta, pero también me tocó no hace mucho tiempo, inaugurar una modernísima planta de chrushing de soja en Santiago del Estero y una fábrica de galletitas. 

Cuándo, si en nuestras provincias del NEA y del NOA, solo se acordaban en los discursos o para venir a buscar votos. 

Nosotros vinimos, fundamentalmente, a promover un modelo de país porque creemos en ese país, en la Nación, en la sociedad, en la necesidad de que la gente pueda vivir mejor, en la movilidad social ascendente. 

Por eso apostamos tan fuerte también a la inclusión social a partir de la Asignación Universal por Hijo para lo que todavía no podemos llegar. Yo voy a estar muy orgullosa en día que todas las asignaciones universales sean por trabajo y no porque o no se tiene trabajo o no está regularizado. A eso tenemos que llegar. 

Y lo que ha crecido el ingreso en las provincias. Esto se repite en todas las provincias argentinas. En la Salta del año 2003, se recibía por coparticipación y por todo ingreso de distribución automática de la Nación, 747 millones; hoy más de 4.200 millones durante el año 2010. Se ha crecido exponencialmente en la inversión de la Nación. 

Hay números que son impresionantes y que revelan, además, lo potente del gasto social y del gasto en infraestructura: allá en el año 2003, 887 millones de pesos era lo que invertía la Nación en Salta; en el año 2010, invirtió 5.554 millones. Quiero mirar los números para no equivocarme. Un crecimiento de más del 500 por ciento. 15 millones de pesos tenía el PAMI para sus jubilados en Salta en el año 2003; 337 millones solamente el PAMI para los jubilados en el año 2010. Ni qué hablar de las jubilaciones, 55 millones de pesos contra 573 millones de pesos de jubilaciones, pensiones y pensiones no contributivas. 

Esto ha llegado a todos los rincones de la patria, porque esto es lo que constituye un modelo en nacional, en federal, en popular, en que llegue a todos y a todas las regiones. Porque no solamente ha habido inequidad social en la República Argentina; la inequidad social también estaba y está todavía fuertemente atada a la inequidad en la distribución del ingreso geográfico en la República Argentina. Y por eso, el Estado nacional viene con las políticas de reparación histórica y, al mismo tiempo, de desarrollo estratégico de los nodos  industriales, con parques industriales. 

Esta fábrica también está en un importante parque industrial aquí en Salta y vamos a seguir trabajando fuertemente porque es necesario revertir décadas y décadas de políticas que se equivocaron.

Por me gustaba la que decía el señor Procurador cuando inaugurábamos también este importante testimonio de lo que es la distribución federal, en este caso en pericias forenses y criminalísticas abriendo este instituto para las pericias forenses aquí en Salta y que va a servir al NOA argentino. 

Él se ve que me escuchó porque me dijo “queremos trabajar -como usted dijo- en equipo, Presidenta”. Eso lo dije el otro día en Río Gallegos cuando inauguré el Club Boca. Porque, claro, como inauguré Boca, hablamos de trabajar en equipo. 

Y hablé también por la mañana en Río Grande, en Tierra del Fuego, en la otra punta del país, cuando también inaugurábamos la fábrica de electrodomésticos que genera también muchísima mano de obra, tanto que en la UOM de Tierra del Fuego, el 60 por ciento de los afiliados son mujeres y no hombres, en una actividad que normalmente era de los hombres. Desarrollo a lo largo y a lo ancho del país. Y decía que yo quería ser una Presidenta bisagra y trabajar en equipo. ¿Qué significa esto? Que en estos 200 años de historia, en los cuales argentinos tan valientes, tan valerosos como San Martín, como Belgrano, como Güemes, construyeron la libertad, nosotros tenemos la obligación de transformar aquella libertad en igualdad social. Este es el compromiso de la generación del Bicentenario. Porque ellos también lucharon por la igualdad, no querían la libertad únicamente para sentirse libres, porque libres y sin educación, libres y sin trabajo, como decía Manuela Sáenz, la compañera de Bolívar –mañana viene Chávez por eso me acuerdo de Bolívar- tampoco sirve. 

Por eso, libertad para la igualdad, creo que deben ser las dos grandes consignas que guíen a esta generación del Bicentenario y ser, precisamente, una Presidenta bisagra en el sentido de que determinadas cosas no se sigan discutiendo en la Argentina. 

Un piso de debate y de discusión, ya no podemos seguir discutiendo si mercado interno o exportación; es mercado interno y exportación. Ya no podemos seguir discutiendo si es el sector primario y es la industria; es mucho valor agregado y mucho valor en todas las cadenas para poder ir generando trabajo y cada vez más calificado. Es ciencia y tecnología, es educación, es compromiso con los intereses de la Nación por sobre todas las cosas, es volver a autovalorarnos y autoestimarnos que somos capaces de tener un país diferente. Porque durante mucho tiempo operaron sobre nosotros mismos, sobre el corazón de los argentinos y sobre sus cabezas para convencernos que todo lo que provenía de nosotros mismos, de nuestras ideas, de nuestra historia era malo y que todo lo que venía de afuera era bueno. 

Y más allá que tampoco nos debemos creer que somos los mejores del mundo, debemos saber que tenemos los recursos naturales y los recursos humanos que nos permiten ser protagonistas en el siglo XXI y, fundamentalmente, asociados aquí, porque también hemos recuperado el lugar. Algunos nos veían en Europa, ¡miren si estuviéramos allá! Menos mal que decidimos quedarnos acá, en donde siempre estuvimos y de donde nunca debimos habernos ido, junto a nuestros hermanos latinoamericanos, en la UNASUR, en el MERCOSUR, para desarrollar la región que va a ser gran protagonista del siglo XXI, también superando las tonteras de falsas antinomias o de enfrentamientos entre unos y otros. 

Por eso, es muy lindo estar aquí en Salta, es muy lindo ver a esa Tartagal que me tocó recorrerla con lágrimas en los ojos y con la desesperación de sus habitantes; por eso es muy lindo estar en esta fábrica moderna junto a cientos de chicos jóvenes de los cuales, seguramente, muchos será su primer trabajo con toda certeza. 

¡Qué Argentina diferente a esta de poder ofrecer el primer trabajo no como changa, sino en una señora fábrica como la que inauguramos hoy!

La verdad que quiero agradecerle también a los empresarios titulares de la firma, a la familia que ha creído en el país, que siguen apostando por el país, que siguen invirtiendo y que el país los va a seguir ayudando con políticas activas como la que estamos desarrollando a través de los créditos del Bicentenario, a través del BICE, a través del Banco Nación. Porque tenemos que volver también a lograr que el sistema financiera vuelva a tener el rol que siempre tuvo que tener: ser instrumento de producción y para la producción y no un fin en sí mismo. 

Esto que lo veníamos diciendo desde el año 2003, se comprobó cuando el mundo se cayó en el 2008 y voy a terminar de hablar porque allá veo una bandera en el fondo que recién me levantaron que decía “Néstor vive”. Sí claro, que sí, vive en esta fábrica, en Tartagal, en ese laboratorio de pericias forense y en cada uno de los argentinos que cree que su país y haber nacido en la Argentina es lo mejor que le pudo haber pasado. 

Muchas gracias Salta, muchas gracias a los trabajadores, muchas gracias a todos por el cariño y el afecto y a seguir trabajando. 

Muchas gracias. (APLAUSOS)

 

 

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