Atribuyen a La Niña las lluvias e inundaciones que afectan al planeta

Atribuyen a La Niña las lluvias e inundaciones que afectan al planeta
El fenómeno de La Niña, que está en plena expansión, es la causa, según estimaciones científicas, de la serie de graves lluvias e inundaciones que provocan miles de muertes y desplazados desde Brasil hasta Australia.
Junto al fenómeno de El Niño, lo que sería su compañera femenina, La Niña, forma parte del sistema de regulación del calor en el océano Pacífico ecuatorial, que se regula por diferencia de presión, más marcadas en el segundo caso.
La diferencia de presión genera los vientos alisios, que soplan de este a oeste sobre la superficie del Pacífico ecuatorial apilando las aguas cálidas en el occidente. Las aguas profundas y más frías emergen entonces en el este para reemplazar a las cálidas.
«Pronosticamos con meses de anticipación que el fenómeno iba a ser más intenso, pero lo que no podíamos saber es que, por ejemplo, se iba a romper a diario el récord de agua caída en Australia», dijo a BBC Mundo el meteorólogo de la Universidad de Reading, en el Reino Unido, Nicholas Klingman.
Los especialistas atribuyen a La Niña el desastre climático que asoló la ciudad australiana de Brisbane, la tercera del país, que inundó unos 850.000 kilómetros cuadrados en ese país, área equivalente a la de Francia y Alemania juntas.
Los daños materiales fueron valuados en más de 10 mil millones de dólares, un costo aún mayor al producido por el huracán “Katrina”, que destruyó gran parte de la ciudad de Nueva Orleáns, en el sur de los Estados Unidos.
Hasta el momento, más de una decena de muertos y 200 mil damnificados fue el saldo de las torrenciales lluvias que azotaron la región, que venía de una década de sequía persistente.
En tanto, al norte de Australia, en Filipinas, las autoridades aumentaron a 40 la cifra de muertos por las inundaciones que han afectado en las últimas dos semanas a casi un millón de personas en el este y sur del archipiélago.
En Sri Lanka, un millón de personas han sido afectadas por profusas precipitaciones.
Otra de las consecuencias fue el incremento de los precios internacionales de los alimentos, que alcanzaron un récord según informó la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), publicado a principios de enero.
Apenas dos meses después de que terminara el fenómeno de El Niño, en mayo del año pasado, La Niña irrumpió con la mayor potencia de los últimos 50 años, explicaron científicos norteamericanos.
América Latina no fue inmune a los efectos, como lo demuestra la tragedia que se cernió sobre el estado de Río d e Janeiro, donde hasta el momento, más de 600 personas murieron como consecuencia de las torrenciales lluvias y aludes de lodo.
Colombia y Venezuela también fueron víctimas de La Niña, y al igual que en Brasil, además de las pérdidas humanas, el fenómeno afectó a una de las zonas más ricas en la producción de alimentos.
En Panamá, es la primera vez que se cierra el Canal en más de dos décadas, luego de que las sostenidas precipitaciones desbordaran lagos aledaños, los que fluyeron hasta la conocida ruta naviera que permite el flujo del 5% del comercio mundial.
En tanto, México fue testigo también de la furia meteorológica, con un saldo de 130 muertos, y Guatemala perdió a 163 personas.
Todas estas fuertes lluvias serían producto de las fuertes fluctuaciones climáticas en el Océano Atlántico, aseguraron los meteorólogos, y ahora el objetivo de los científicos está puesto en la relación que existiría entre el fenómeno de La Niña y el Cambio Climático, lo que presumen, incrementaría los eventos climáticos extremos.

El fenómeno de La Niña, que está en plena expansión, es la causa, según estimaciones científicas, de la serie de graves lluvias e inundaciones que provocan miles de muertes y desplazados desde Brasil hasta Australia.

Junto al fenómeno de El Niño, lo que sería su compañera femenina, La Niña, forma parte del sistema de regulación del calor en el océano Pacífico ecuatorial, que se regula por diferencia de presión, más marcadas en el segundo caso.

La diferencia de presión genera los vientos alisios, que soplan de este a oeste sobre la superficie del Pacífico ecuatorial apilando las aguas cálidas en el occidente. Las aguas profundas y más frías emergen entonces en el este para reemplazar a las cálidas. 

«Pronosticamos con meses de anticipación que el fenómeno iba a ser más intenso, pero lo que no podíamos saber es que, por ejemplo, se iba a romper a diario el récord de agua caída en Australia», dijo a BBC Mundo el meteorólogo de la Universidad de Reading, en el Reino Unido, Nicholas Klingman.

Los especialistas atribuyen a La Niña el desastre climático que asoló la ciudad australiana de Brisbane, la tercera del país, que inundó unos 850.000 kilómetros cuadrados en ese país, área equivalente a la de Francia y Alemania juntas.

Los daños materiales fueron valuados en más de 10 mil millones de dólares, un costo aún mayor al producido por el huracán “Katrina”, que destruyó gran parte de la ciudad de Nueva Orleáns, en el sur de los Estados Unidos.

Hasta el momento, más de una decena de muertos y 200 mil damnificados fue el saldo de las torrenciales lluvias que azotaron la región, que venía de una década de sequía persistente.

En tanto, al norte de Australia, en Filipinas, las autoridades aumentaron a 40 la cifra de muertos por las inundaciones que han afectado en las últimas dos semanas a casi un millón de personas en el este y sur del archipiélago.
En Sri Lanka, un millón de personas han sido afectadas por profusas precipitaciones.

Otra de las consecuencias fue el incremento de los precios internacionales de los alimentos, que alcanzaron un récord según informó la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), publicado a principios de enero.

Apenas dos meses después de que terminara el fenómeno de El Niño, en mayo del año pasado, La Niña irrumpió con la mayor potencia de los últimos 50 años, explicaron científicos norteamericanos.

América Latina no fue inmune a los efectos, como lo demuestra la tragedia que se cernió sobre el estado de Río d e Janeiro, donde hasta el momento, más de 600 personas murieron como consecuencia de las torrenciales lluvias y aludes de lodo.

Colombia y Venezuela también fueron víctimas de La Niña, y al igual que en Brasil, además de las pérdidas humanas, el fenómeno afectó a una de las zonas más ricas en la producción de alimentos.

En Panamá, es la primera vez que se cierra el Canal en más de dos décadas, luego de que las sostenidas precipitaciones desbordaran lagos aledaños, los que fluyeron hasta la conocida ruta naviera que permite el flujo del 5% del comercio mundial.

En tanto, México fue testigo también de la furia meteorológica, con un saldo de 130 muertos, y Guatemala perdió a 163 personas.

Todas estas fuertes lluvias serían producto de las fuertes fluctuaciones climáticas en el Océano Atlántico, aseguraron los meteorólogos, y ahora el objetivo de los científicos está puesto en la relación que existiría entre el fenómeno de La Niña y el Cambio Climático, lo que presumen, incrementaría los eventos climáticos extremos.

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