Conoció a una adolescente mediante un chat religioso y la raptó

 

Una menor de 15 años desapareció el viernes de Tartagal, después de que confesara que iba al encuentro de un “hermano” que había conocido a través de un sitio evangélico que había venido de Córdoba a visitarla. Los padres ya radicaron la denuncia ante las autoridades policiales, quienes dieron parte a la División Trata de Personas.

 

Los padres y la familia de Tania Carolina Roldán Rivera están desesperados; la chica había finalizado las clases con excelentes notas en la Escuela de Comercio, desapareció el viernes en horas de la mañana de la vivienda en la que reside junto a su madre y otros dos hermanos menores en el barrio Radio Nacional.

La adolescente, que no tiene conflictos familiares y que por el contrario según su padre tiene una excelente conducta, había tomado contacto hacía dos meses, según le comentó a sus hermanitos con “un hermano cristiano como nosotros que vive en Córdoba. Conversamos todos los días y nos hicimos muy amigos” le comentó a los otros dos niños.

El viernes anterior, cuando la madre de la menor se levantó, la chica ya no se encontraba en su cama; se había llevado su ropa, su celular pero dejó el chip del aparato al parecer con la intención de que su rastreo se dificulte aún más.

“Es una niña, concurre con su madre y sus hermanos al culto evangélico y tiene amigos de su edad que son sus compañeros de la escuela. Ella misma le comentaba a sus hermanitos que chateaba con otro cristiano que residía en Córdoba desde hacía dos meses. Pero lo que me enteré me heló la sangre: el supuesto hermano evangelista no es cordobés, sino peruano y estuvo alojado en un hotel de la avenida 24 de Septiembre, en Tartagal, durante una semana. Abandonó el residencial casi a la misma hora que mi hija se fue de la casa”, expresó angustiado Diego Roldán, padre de la adolescente.

Roldán dijo: “Hablé con sus compañeras y ellas me comentaron que el cristiano que hablaba con ella era de Córdoba. Busqué por todos los hoteles de Tartagal y así me enteré de que se trataba de un hombre de 41 años, de nacionalidad peruana, pero que dijo residir en Córdoba. Agarré mi camioneta y me fui a Córdoba; anduve por todos lados, pero nadie me supo dar un dato de él. La Policía me tomó la denuncia y dio parte a la División Trata de Personas porque estamos temiendo lo peor. Consideró que “lo que me pasa hoy a mí con mi hija debe ser un llamado de atención para muchos padres que no controlan a sus hijos cuando se conectan por internet. Se confían si las conversaciones son por medio de los chats cristianos. Este peruano se registró como Jorge Astón, dijo que tenía 41 años y de profesión músico; además comentó en el hotel que tenía pensado volverse a su país. Mi temor es que se trate de un caso de trata de  personas”. (Contexto)

 

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