Como si el Martearena no bastase.. ¿Fantasmas en el Concejo Deliberante?

Aparenta ser una mujer joven y asustada, de larga cabellera ondulada azabache y ceñida en un vestido de fiesta negro.


Asombro, temor, sonrisas incrédulas, testimonios realizados con rostro severo y toda clase de comentarios desató en los últimos días la aparición, en el Concejo Deliberante de la capital provincial, de una silueta femenina bien vestida, de larga cabellera negra ondulada, que parece desorientada y pide, haciendo señas, que la dejen salir.

Los que aseguran que la vieron señalaron como lugares de las supuestas apariciones la confitería, el hall central y la escalera que lleva al primer piso, donde están las oficinas administrativas del cuerpo.

Todo comenzó la noche del 21 de septiembre, cuando miles de estudiantes festejaron la llegada de la primavera con un ruidoso festival realizado en el balneario Xamena, colindante con el edificio del legislativo comunal.

Según el relato de la primera persona que aceptó haber divisado la silueta, una integrante del cuerpo de taquígrafas, “salía de cumplir con mi labor a eso de las 20.30, bajé del primer piso y al final del largo pasillo que comunica el hall central con la confitería pude ver a una chica aparentemente allí adentro.

Hizo un ruido en la puerta apoyando las palmas de las manos en los vidrios y fue tan nítida la visión que yo pensé que se había quedado encerrada en la cafetería, así que le dije, como al descuido, desde donde yo me encontraba a unos 15 metros, que iba a buscar a alguien de la guardia para que le abriera la puerta y salí del edificio”.

A la misma hora, una de las encargadas del bufete esperaba en la guardia la llegada de su esposo para volver a su casa. Así que la taquígrafa les dijo que había una chica encerrada en la cafetería, a lo que la encargada respondió “imposible, acabo de cerrar y no había más nadie”. Pero no conforme con eso, fueron con el guardia a revisar. La empleada del bar no vio nada y se volvió a la puerta, segura de lo que había hecho unos minutos antes, tal como todos los días. Pero al guardia le quedó la duda y volvió al rato.

Fue entonces que pudo ver a la misma silueta, también encerrada en la confitería. Hombre mayor y experimentado, no tuvo temor hasta que se acercó y comprobó, una vez más, que en el bar efectivamente no había nadie. “Yo la vi clarito”, dijo.

Dos días más tarde, esta mujer trabajaba junto a su esposo en el bar ya entrada la noche. En un momento, el hombre tuvo necesidad de salir y también pudo divisar a la extraña y desconocida silueta femenina, esta vez parada al final de la escalera que lleva al primer piso. Volvió, le contó a su mujer lo que había visto y los dos salieron del edificio sin demora.

Pero eso no fue todo. Ya esta semana, la misma mujer que trabaja en el bufete relató: “Estaba cerrando la cafetería, como todas las noches, cuando vi una sombra parada en el hall central y me acerqué para ver mejor, pero desapareció en cuanto advirtió que iba en su dirección”, dijo.

“Siempre hubo ruidos y esas cosas, pero nunca pudimos observar tan claramente una figura como hace dos noches”, confió un empleado de muchos años.

Donde hoy es el recinto de sesiones funcionaba una confitería bailable, con bandas en vivo, lugar al que era de rigor asistir vestido de gala. Costumbre de aquellas épocas.

(El Tribuno)

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