Repudio al intento de golpe en Ecuador

 

A través de estas breves líneas quiero expresar mi más claro repudio al intento de golpe de estado en Ecuador y nuestra satisfacción por el restablecimiento del orden constitucional en el hermano país latinoamericano; lamentando profundamente la pérdida de vidas y el derramamiento de sangre entre hermanos.

 

El intento de golpe de estado al presidente Rafael Correa, en la hermana República de Ecuador, expresa con total claridad los vestigios de un viejo orden sustentados por interesados antipopulares que se resisten a abandonar sus privilegios y que no entienden que en nuestra América Latina algo cambió para siempre.

Ese viejo orden que se vio renovado en los noventa con las políticas neoliberales, donde se produjo uno de los más fenomenales procesos de exclusión social, llevando a la pobreza a vastos sectores de la población y condenándolos a la miseria, el hambre y la desnutrición, es el que permitió que tan solo algunos pocos aumentaran sus riquezas como nunca antes se había visto.

Este proceso, que de diferentes formas, con mas o menor profundidad, fue resistido por los pueblos de los países latinoamericanos, es lo que posibilitó la emergencia de proyectos nacionales, expresados en una nueva dirigencia política, que con sus particularidades plantearon la necesidad de generar políticas activas de inclusión social a partir de un estado presente como promotor de la redistribución de la riqueza y la justicia social, en el marco de la soberanía política y económica.

Este proceso en nuestra provincia se expresó con claridad, con la asunción en el gobierno de Juan Manuel Urtubey, como expresión de la nueva etapa que se abrió en el país a partir de 2001, cuando el pueblo movilizado le dijo basta a Fernando De la Rúa y Domingo Cavallo.

De la misma forma que el pueblo argentino le dijo basta a Carlos Menem y a De la Rúa, los salteño le dijimos basta a la Salta neoliberal de Juan Carlos Romero.

Esta vez el golpe en Ecuador no pasó de un intento, como si en cambio pudo suceder en Honduras. Los pueblos latinoamericanos aprendimos que la solidez de nuestras democracias solo dependen de nosotros, como ya se había demostrado en Bolivia en el 2008, y no de potencias con intereses ajenos a los de la América del Sur unida.

Se pudo abortar la asonada golpista por tres razones centrales: la rápida movilización del pueblo ecuatoriano ganando las calles en defensa de su presidente y del orden constitucional; la respuesta inmediata, unánime y contundente de los países latinoamericanos a través de la mayoría del los presidentes reunidos de urgencia en el UNASUR en la ciudad de Buenos Aires; y la tercera, la clara decisión política del presidente Correa de ponerse al frente en forma valiente y decidida, sin “felices pascuas” ni ninguna otra táctica conciliadora con el golpismo.

Nuestro continente, se puso en marcha, el camino no está ni estará exento de obstáculos ni de retrocesos coyunturales, pero lo que es seguro, es que el siglo XXI encontrara al pueblo latinoamericano construyendo los sueños de Simón Bolívar y de San Martín de una América Latina unida, concretando el destino de igualdad y justicia por la que tantos hombres, desde el Río Grande hasta el Estrecho de Magallanes, dieron su vida.

 

*Secretario de Planificación, Gestión

y Articulación de Programas

Gobierno de la Provincia de Salta

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.