Opinión: Daniel M. Nallar, Doctor en Derecho

Permítanme compartir esta breve reflexión de 1 carilla que le mandé a un alumno que me pidió opinión sobre las diferencias entre países en vías de desarrollo y Argentina.  5 razones. (Con respeto por los gobernantes que cumplen sus funciones responsable y eficientemente).


Un estudiante de 21 años me preguntó porqué Argentina está entre los últimos países del mundo y vecinos como Chile, Brasil, Colombia, Uruguay y Perú alcanzaron óptimos grados de desarrollo. Se me ocurrieron 5 razones:

Los países en desarrollo construyen permanentemente consensos entre el gobierno y los distintos sectores.

En Argentina los gobernantes reciben a los empresarios como el Rey recibe al súbdito y se ofenden cuando los escuchan opinar distinto: “son opositores, deben esperar las próximas elecciones y votar”.

Los países en desarrollo legislaron sobre políticas públicas en materia educativa, sanitaria y de seguridad, lo que no puede variar en los próximos 20, 30 o 40 años.

En Argentina cada 4 años los gobernantes dicen que escribirán las políticas públicas para los próximos 40 años, pero al advertir que les llevaría gran parte de sus mandatos, esconden la lapicera y usan el dinero para comprar voluntades que aseguren públicamente: “este gobierno tiene políticas públicas”.

Los países en desarrollo conciben el “subsidio” como dinero de un sector social que transitoriamente se distribuye en otro que atraviesa un mal momento económico.

En Argentina se concibe como dinero obtenido de pobres y ricos destinado a comprar el voto de aquellos que, según las encuestas, no los votarían las próximas elecciones y hacer obras donde según las encuestas no ganarían las próximas elecciones.

Los países en desarrollo tienen claro qué impuestos se pagan, para que se usan y los gobernantes rinden cuentas de ello públicamente.

En Argentina si un legislador se aventura a preguntar lo que el Presidente o el Gobernador no quieren que le pregunten, es maltratado e insultado delante de las cámaras de televisión y si un ciudadano pide información pública “pertenece a la oposición”.

Los países en desarrollo conciben sus gobernantes como simples administradores de lo público que sirven al interés de todos. Y los mismos gobernantes se sienten eso.

En Argentina se los concibe como enviados de Dios para luchar contra el enemigo exterior en defensa de nuestros pobres y de nuestros recursos y “conducir” por el buen camino a una sociedad estúpida e ignorante. Y también los gobernantes se sienten eso.

Dr. Daniel M. Nallar

Doctor en Derecho

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