Santiago Kovadloff: “Argentina está en un pasaje inconcluso”

El salón “Nicolás Videla del Pino” del Arzobispado de Salta resultó chico el último jueves para los asistentes interesados en escuchar la conferencia ofrecida por el reconocido ensayista, Santiago Kovadloff.


Agudo observador de la realidad política, su vasta producción literaria distribuida en relatos para niños, ensayos, poesías y traducciones, le valió un prestigio que trascendió las fronteras de nuestro país. Por ahí se entienda la decisión de algunas personas por permanecer en las sillas ubicadas en el exterior de la sala cerca de un amplificador, por el término de poco más de una hora que se extendió la exposición.
Kovadloff identificó cuatro dilemas que a su entender caracterizan la época actual, para concluir en que “a ninguna generación le tocó vivir el peor de los tiempos”. El primero de aquellos dilemas es la naturaleza. “El hombre del pasado no se vio nunca enfrentado a la necesidad de cuidar la naturaleza. Por primera vez desde fines del siglo XIX, con particular intensidad a mediados del siglo pasado y con máxima urgencia a principios del siglo XXI, el dilema de la supervivencia, de lo natural, nos interroga. Empezamos a advertir muy lentamente, muy gradualmente y no siempre con buena voluntad, que el destino del medio ambiente es el nuestro, que nuestra suerte será la que corran los recursos naturales”, dijo.
En segundo lugar hizo referencia al progreso. Mencionando al físico alemán Albert Einstein entre otros investigadores, puso como punto en común que todos “demostraron que la solución del problema connotaba simultáneamente la irrupción de problemas científicos. O sea que toda vez que resolvemos un problema descubrimos otro. Progresar en este caso significa solucionar advirtiendo la discusión de nuevas cuestiones”.
Al conocimiento lo caracterizó como tercer dilema que también contribuiría a delinear el marco del análisis de país al que quería llegar. “El mundo se encuentra hoy en una situación inversa a la de la Alta Edad Media occidental, en la que había una profunda fragmentación geopolítica por el feudalismo que se caracterizaba por economías de autoabastecimiento. El cristianismo intentó difundir ya en la Alta Edad Media una unidad cosmovisional a la fragmentación geopolítica del feudalismo. Hoy tenemos una formidable interdependencia geopolítica lo que no quiere decir equidad social, generada en parte por los medios de comunicación y por la integración de los sistemas económicos, pero una desoladora ausencia de cosmovisión compartida”.
En cuanto a la globalización aseguró que la actual no es la primera sino la sexta que se experimenta en la historia de la humanidad y la consideró como un cuarto dilema. La primera fue la dada por el Imperio Romano, a la que le siguieron la influencia cristiana, el descubrimiento del Nuevo Mundo, la Revolución Francesa, la lucha por la incorporación de las mujeres al campo del derecho y la de unidad planetaria. En cuanto a ésta última explicó que significa “descubrir que más allá de las territorialidades y de las nacionalidades, somos todos habitantes de la tierra, la tierra es nuestra casa. La idea de fondo es que esta globalización se paga con el costo altísimo de la pérdida de respeto por la diversidad”.
Éstas cuatro nociones lo llevó a sostener que no nos tocó la peor ni la mejor época, sino que “nos tocó el desafío de nuestro tiempo. No seamos ilusos, los desafíos de nuestros tiempos son los nuestros, no son ni mejores ni peores que los de otros tiempos. Suspirar diciendo ‘¿por qué me habrá tocado esta época?’ es no entender cómo fueron las demás. El primer signo de esperanza para poder encarar los problemas de nuestra época es entender que nos parecemos a todas”.
El país hoy
Este planteo lo llevó prontamente a preguntarse cómo se encontraba el país en la actualidad. “Diría que Argentina se encuentra en una situación en la que está inconcluso el pasaje del autoritarismo de estado al republicanismo imprescindible. La salida de los gobiernos militares no permitieron que la gran división del autoritarismo de estado impulsada por los regímenes militares se convirtieran en una democracia verdaderamente representativa. Esa transición está inconclusa”.
Ante esto dijo que si algo ha aprendido la Argentina es que fuera de la ley no hay espacio para el desarrollo, aunque no esté dentro de la ley. “Está fuera de las leyes, del juego de la legalidad, ¿y por qué lo está? Lo está por que ha convertido al Poder Ejecutivo en un poder macrocefálico que desarrolla su propia potencia a expensas de las instituciones de la República, el Judicial y el legislativo. Lo está por que hay hecho del Poder Ejecutivo una instancia de la concentración caudillesca del poder y por que ha convertido en diálogo indispensable un monólogo autoritario”, concluyó.
Estuvieron presentes el Arzobispo de Salta, monseñor Mario A. Cargnello, el rector de la Universidad Católica de Salta, Alfredo Puig, el Decano de la Facultad de Artes y Ciencias de esa casa de estudios, Gustavo Iovino; el escritor y periodista Gregorio Caro Figueroa, entre otras personalidades y público en general.
Escritor
Santiago Kovadloff nació el 14 de diciembre de 1942 en Buenos Aires. Es ensayista, poeta, traductor de literatura de lengua portuguesa y autor de relatos para niños. Se graduó en Filosofía en la Universidad de Buenos Aires. Es Doctor Honoris Causa por la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES) y profesor honorario de la Universidad Autónoma de Madrid. Es miembro correspondiente de la Real Academia Española, miembro de número de la Academia Argentina de Letras y de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas. Se desempeña profesionalmente como profesor privado de Filosofía y conferencista. Es colaborador permanente del diario La Nación de Buenos Aires.
Martín Blasco

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