Bibliotecas populares en crisis

Varias instituciones redujeron los horarios de atención y en algunos casos dejaron de funcionar.
La falta de personal capacitado, de recursos propios y de espacios suficientes son las tres razones principales de la crisis que atraviesan las bibliotecas populares, esas instituciones sin fines de lucro que surgen de la iniciativa y de la necesidad de los vecinos.



En 2009 dejaron de funcionar cuatro bibliotecas populares en la capital salteña, y en 2007 cerraron dos en el interior de la provincia. En la ciudad existen 30 bibliotecas populares y en el interior 39.
Clara Arias, presidenta de la Federación de Bibliotecas Populares de Salta, resaltó que, “en muchos casos, las bibliotecas redujeron los horarios de atención y las actividades que ofrecen a la comunidad”.

La falta de personal en la atención al público se debe a que “necesitamos personas capacitadas y, además, que puedan donar su tiempo en la atención, porque nosotros no podemos pagar sueldos”, explicó.

El equipamiento tecnológico es otra carencia que enfrentan las bibliotecas populares. “No todos tienen computadoras o no tienen actualizado el material porque sus computadoras son obsoletas ”, dijo la referente de la Federación.

Objetivos de funcionamiento

Las bibliotecas populares se rigen por la ley nacional 23.351, que establece el rol y las características. Como objetivos de su funcionamiento enumera: garantizar el ejercicio del derecho a la información, fomentar la lectura y demás técnicas aptas para la investigación, la consulta y la recreación, y promover la creación y difusión de la cultura y la educación permanente del pueblo”.

La presidenta de la Federación de Bibliotecas Populares de Salta explicó las ventajas que significaría una ley provincial. “Nos permitiría recibir un subsidio o ayuda y tener un acompañamiento en el proyecto”, afirmó.

La Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares (CONABIP) es la que nuclea a las bibliotecas de todo el país y que, además de reconocerlas y cumplir ciertos requisitos, envía subsidios según la categoría de las mismas.

En Salta, la mayoría de las bibliotecas populares son categoría B y C y la única de categoría A es la Juan Carlos Dávalos.

Requisitos

Para ser reconocidas como tales las bibliotecas populares deben formar una comisión directiva de 12 personas, tener personería jurídica, un local para funcionar y un mínimo de 300 libros.
Luego de estar habilitadas, deberán dar cuenta del promedio de las visitas de los lectores, más un mapa que indique la ubicación geográfica y la cercanía con otras sedes, que no puede ser menos de 10 cuadras.

La documentación es enviada y revisada por la CONABIP, la que luego envía libros, materiales, insumos y subsidios, que deben ser justificados según la aplicación y destino que se dé a cada uno de ellos.

(El Tribuno)

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