Puesteros cazaron a un ser de aspecto humanoide, peludo y de grandes colmillos

Dos puesteros de un paraje del cerro El Crestón, ubicado a unos 40 kilómetros al oeste de San José de Metán cazaron, hace dos semanas, a un extraño ser de aspecto humanoide pero de descomunales y afilados incisivos. Renace el Mito del Ucumar.



La similitud de este ejemplar con los relatos locales sobre el mítico “Ucumar” -aquella figura antropomorfa, cubierta de pelo corto y negro-reaviva en Salta el debate sobre la existencia del yeti local.

La presencia de un ser de tales características ha sido noticias desde hace décadas en las zonas boscosas del sur de la provincia, especialmente en Rosario de la Frontera, donde se suman los testimonios.

La fotografía de los despojos del ejemplar baleado en las alturas nuboselváticas del cerro El Crestón fue realizada por Martín, un metanense que no quiso dar su nombre, en el puesto de los arrieros que le dieron muerte.

La imagen -capturada con un celular- muestra claramente a un ejemplar homínido, con largos colmillos y ojos saltones.

La historia

Los puesteros en cuestión son un hombre mayor, de 79 años y cuyas iniciales son J.S. El otro individuo es su sobrino, E.S.

Ambos reclamaron el anonimato para preservar la zona de una avalancha de curiosos.

De manera casi tímida, Martín contó sobre su experiencia con el extraño ser, durante una visita a los puesteros, sus amigos: “Ese sábado llegué allí y me dijeron lo que les había sucedido durante la madrugada. Entré a la casa y ahí estaba, colgado de las patas, con sus manos a un costado y extendidas hacia el piso”, comienza.

Sin prisa pero sin pausa, prosiguió: “les pregunté qué era, y no me supieron responder. Sólo me dijeron que por la oscuridad de la noche, ellos habían pensado que se trataba de un puma o un duende, porque sólo le vieron esos ojos enormes verdes brillando a la luz de una linterna”.

Según el joven J.S. y E.S., habían salido la noche del 23 de julio a juntar ganado, ya que al otro día tenían una “marcada”.

En medio de la oscuridad, oyeron un ruido casi ensordecedor sobre el filo de uno de los cerros que rodea a su terreno. Con la linterna alumbraron, y se dieron con dos enormes ojos verdes que casi les paralizó sus corazones. “Me dijeron que pensaron que se trataba de un duende, entonces para asustarlo hicieron un tiro, con tanta mala suerte que le pegaron en la cabeza”, dijo.

Al parecer, la bala le ingresó por el maxilar inferior izquierdo, saliendo por el arco superciliar derecho. A causa del impacto, el supuesto “ucumar” cayó desplomado al instante. “Los perros que los acompañaban, acostumbrados a buscar chanchos, salieron disparados hacia el cuerpo y cuando mis amigos corrieron detrás de ellos, se dieron con eso”.

Los dos gauchos llevaron los restos hacia su rancho, para poder analizarlo más detenidamente. Al otro día, con la luz del sol, no dudaron ni un instante: habían cazado a un ucumar, aunque claro, para aseverarlo es necesario un estudio en profundidad de lo hallado. Por ahora todo son especulaciones y sospechas.

Lo que sí se puede afirmar es que los especialistas veterinarios consultados, aseguran que el ejemplar “cazado” por casualidad no es de la zona.

Tiraron el cuerpo al fondo de un barranco de la zona

Martín siguió contando lo que vivió con los puesteros del cerro El Crestón. Señaló que “el sábado a la mañana, J.S. nos pidió que le cortemos la cabeza y que arrojemos lejos el cuerpo, porque no quería ser víctima de ninguna venganza”.

La venganza que hizo referencia Martín es porque, supuestamente, el ser encontrado es un “pichón” o cría de un “ucumar”, que podría tomar alguna represalia con él por haber disparado y dado muerte a su hijo.

El hecho de que sería una cría lo afirman por el tamaño del diámetro del cráneo del ejemplar, que mide unos 15 centímetros. Calculan la altura del ser en unos 60 ó 70 centímetros.

“Por lo general la gente que vive en estas zonas cree mucho en estas cosas: los duendes, el “ucumar”…y la verdad es que debo confesar que yo también sentí miedo. En un momento pensé en traer el cuerpo a Metán, pero después me atemoricé”, dijo el muchacho.

Martín dijo que “le cortamos la cabeza, que quedó en el rancho. Pero al cuerpo lo envolvimos en varias bolsas y lo tiramos a un barranco”.

J.S., el propietario del rancho donde ocurrieron los extraños sucesos vive solo en la zona. Su vecino más cercano está a 15 kilómetros de distancia. El hombre recibe, de manera esporádica, la visita de alguno de sus sobrinos.

“Tenía dedos en manos y pies”

El testigo que tuvo en sus manos el cuerpo del homínido cazado, contó que “estaba cubierto de pelo corto y negro en todo el cuerpo, menos en su rostro; era algo impresionante ver el tamaño de esos incisivos”.

Señaló, además, que la figura antropomorfa poseía dedos en sus manos y pies.

“La verdad es que fue una experiencia única, jamás me había pasado ver algo así. Cuando vamos para el puesto del cerro El Crestón encontramos por el camino pelos enganchados en los troncos de los árboles, como si se estuviera rascando. En la zona hay muchos animales, pero ninguno que tenga pelaje parecido al del ser que cazaron”, sostuvo Martín.

Leyendas y creencias

Consultado sobre si el arriero que cazó al ejemplar ya había tenido un encuentro similar, contestó que “me ha contado historias de alguna vez que el ’ucumar’ se le cruzó cuando realizaba sus tareas diarias y que dan mucho miedo, pero jamás escuché de alguien que haya tenido un cuerpo en sus manos como mis amigos, por suerte lo fotografié”.

(El Tribuno)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.