Susana Trimarco: “Hay una banda dedicada a la trata de personas que ya está actuando en Salta”

A ocho años de la desaparición de Marita Verón, en Susana Trimarco casi ya no quedan rastros de aquella mujer aplicada a la atención de su hogar y su familia. El secuestro de su hija la obligó “a sacar las garras”, como ella misma lo define. Hoy dirige la Fundación María de los Angeles Verón, dedicada a rescatar a mujeres que son víctimas de la trata de personas.



“Así como arruinaron mi vida y la de mi hija, así voy a destruir a estos delincuentes. Ya no me importa nada”.

En diálogo contó cómo sigue el caso de su hija y habló sobre la complicidad entre la Policía y los delincuentes dedicados a la trata de personas y al narcotráfico, y el avance de estas bandas criminales en el norte del país.

¿Qué datos nuevos tiene sobre el paradero de Marita?

Ultimamente recibí información muy fea sobre mi hija. Me dijeron que fue asesinada. Pero después me llegaron datos para que la busque en “tal lugar”, que está viva, que tiene dos hijos. Esa es la tortura que paso todos los días. Unos me dicen que está muerta y otros me dicen que está viva.

¿Cómo va la causa?

Hablamos con el juez camarista y el fiscal de la causa y me dijeron que después de la feria se iba a notificar para la presentación de pruebas y la fecha para el juicio oral. Son trece los procesados. Entre ellos está Liliana Medina, que está acusada de asesinato por varias de las chicas a las que ella mantuvo cautivas. Entre los procesados hay riojanos y tucumanos. Hasta el momento no nos dieron fecha para el juicio, que es por lo que yo estoy luchando. Alguno de estos trece tiene que hablar y decir algo de mi hija. Está bien, algunos son perejiles, pero otros no. Ninguno quiere ir preso y hay pruebas suficientes para que sean encarcelados.

¿Estas personas están actualmente detenidas?

No. Ellos ya pasaron por el período de prisión preventiva y ahora están en libertad esperando el juicio. Pusieron propiedades como garantías y siguen haciendo lo mismo. En el caso de Liliana Medina, por ejemplo, ahora puso un pool donde hace trabajar en casas particulares a las chicas.

¿Cómo es el comportamiento de la Policía y la Justicia en estos casos?

La Policía en Tucumán es muy complicada. Los prostíbulos están a la vista. Hay policías uniformados haciendo guardia en la puerta. Una vez hablé con el gobernador Alperovich. Le dije: “Recorrimos una noche las calles junto con el secretario de la embajadora de EEUU -que estaba de visita- y vimos que los prostíbulos estaban vigilados por policías. Son hoteles, bares, pool, pero todos saben que son prostíbulos porque hay chicas en ropa interior paradas ahí. ¿Porqué no hacen nada?”. Y el gobernador me contestó: “Tenés razón, hablá con el ministro de Seguridad”. Hablé con el ministro y me respondió: “Sí, pero traeme nombres”. Entonces le espeté (llena de bronca): “Es lo único que falta. Yo no soy empleada de la Casa de Gobierno. Yo soy una madre víctima. El que se tiene que ocupar es usted”. Para cerrar esta conversación, le advertí que “así como arruinaron mi vida, la de mi hija, la de mi nieta y la de toda mi familia, así voy a destruir a estos delincuentes. Ya no me importa nada”.

¿Usted u otros padres que buscan a sus hijas fueron amenazados?

Sí. Ahora ya no me amenazan porque hice público mi caso. Incluso me llamaron para decirme que me iban a quemar la casa y así fue. Después, dos veces intentaron atropellarme. Ahora ya no lo hacen porque fui a la prensa nacional y denuncié lo que pasaba.

En los casos en los que los padres de las desaparecidas fallecieron, ¿quién sigue la lucha por ubicarlas?

En el caso de Fernandita Aguirre, que la madre falleció hace unos meses, la lucha la siguen su papá y sus hermanas. Pero desde la Fundación María de los Angeles Verón, lucho por mi hija y también atendemos los pedidos de auxilio de los padres que tienen una hija desaparecida. Por ejemplo en esta semana tuvimos dos casos. Uno de una nena de 14 años y otra de 19 años, que está desaparecida desde hace 7 meses de La Rioja. Se la conoce como Jaqueline. Su madre está haciendo el mismo recorrido que hice yo en mi momento. Incluso con los datos que esta madre aportó se logró que realizaran un allanamiento y rescataran a siete chicas.

¿Se puede decir que hay zonas liberadas para este tipo de delito?

No todas las provincias y sus funcionarios son gente que tiene vinculaciones con estos delincuentes. No creo que eso sea posible. No puedo decir que todos están vinculados con este delito, porque si dijera eso estaría loca. Pero en Tucumán sigue habiendo complicidad entre la Policía y los delincuentes. Frente a esta situación la Fundación trabaja con el Juzgado Federal. Acá la Policía provincial minimiza los casos de prostitución, el avance del paco, de la droga.

¿Conoce cómo avanzan las redes?

En esta semana descubrimos una red que está operando en Salta. Tenemos los nombres de los integrantes de la banda que actúa en Salta, La Rioja, Tucumán, Catamarca y Córdoba y próximamente se los voy a pasar a la Policía de Salta para que actúe y tenga en claro quiénes son estas personas.

¿Qué pasa con las chicas que fueron recuperadas?

Todas la chicas que recuperó la Fundación, ya sea buscando a Marita o ahora con Jaqueline, vuelven a su hogar. Claro que la decisión está en ellas. En una primera visita, la Fundación envía a la trabajadora social a la casa de la familiares y recién después de una segunda visita ocurre el encuentro con la familia. Se busca que retome los vínculos de a poco.

¿Es muy duro volver a la vida anterior al secuestro?

Sí. Nosotros tenemos una chica en la Casa Hogar que recién ahora está contando todo lo que pasó. Ella fue engañada, junto con su hija, para trabajar en una casa de familia en Córdoba y terminó en prostíbulos en La Rioja y después en La Pampa.

¿Las personas que secuestran a las chicas operan al azar o hacen un trabajo previo?

Generalmente el secuestro no es casual. Ellos primero hacen inteligencia, ven la vida que lleva la víctima y su familia. Ponen a un hombre para que se haga pasar por novio o a una mujer para hacer el rol de amiga y se acercan. Buscan el momento oportuno y la secuestran. Otro método es a través de internet, ya sea para contactarse por un trabajo o para conocer gente. Las citan y se las llevan con mentiras. Cuando son entregadas a los prostíbulos, se les retiran los documentos y no las dejan salir más. También hay denuncias de chicas estudiantes universitarias que fueron seguidas en camionetas y fotografiadas.

¿Aumentaron las denuncias después del trabajo mediático que usted hizo con el caso de Marita?

Las denuncias llueven todos los días.

¿Los familiares perdieron el temor?

Sí. Además, en algunos casos, los secuestradores les llevan dinero a los padres y les dicen que es parte del sueldo de sus hijas. Por ejemplo una mujer le dejaba cada 20 días $500 a la familia de una chica conocida como Ingrid. Después, en un operativo logramos recuperar a Ingrid y se supo que los secuestradores la golpeaban y la amenazaban para que no escapara.

(El Tribuno)

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