Buscan unificar criterios y métodos para el uso de la fuerza en la Policía salteña

Aunque resulte inentendible, la Policía de Salta no cuenta hasta el momento con un manual de procedimientos o un protocolo que pueda determinar la actuación de los policías ante diversas circunstancias vinculadas con el uso de la fuerza por parte de los efectivos. Se cuentan entre éstas desde resistencias leves, identificación de sospechosos y manifestaciones, hasta situaciones límite, donde se pone en riesgo la integridad física de los efectivos y del resto de las personas involucradas en los hechos.

Este tema fue puesto de manifiesto a lo largo de las Jornadas Regionales sobre la Intervención Policial en el Uso de la Fuerza Pública y los Derechos Humanos, que se dictaron desde el Ministerio de Gobierno y la Secretaría de Seguridad, en las unidades regionales de toda la provincia y que finalizaron el viernes pasado en Metán. En un documento se destacan las conductas policiales, la reacción de la comunidad, las políticas que se vienen aplicando desde el Gobierno y no se ahorraron autocríticas dentro del organismo de seguridad, pero tampoco dejaron pasar por alto reclamos que hacen a las cuestiones legales y orgánicas de la fuerza.

En este documento también figuran estadísticas sobre la actuación en los diversos procedimientos a lo largo de los últimos 6 años y se desarrolló lo que podría denominarse un protocolo de actuación que los policías deberán tener en cuenta antes de llegar al uso de la fuerza. Allí se estandarizaron los niveles de resistencia, las acciones de las personas que se resisten y las respuestas y técnicas de control por parte del personal policial (recuadro).

Los disertantes pusieron énfasis en señalar que, pese al marco normativo de la ley orgánica de la Policía, existe una escasez de normas especiales y dentro de estas carencias figuran los reglamentos y manuales de procedimientos aprobados.

Tampoco hay un protocolo de detención de personas, ni mucho menos un manual.

Del año ’83

El accionar de la fuerza está enmarcado por la ley orgánica 6.192 que data del año 1983 y que señala la misión, funciones y atribuciones tanto de la Policía de Seguridad como de la Policía Judicial.

En su artículo 4 destaca que “todos los componentes de la institución, en cualquier momento y lugar de la provincia, podrán ejercer la jurisdicción territorial para la ejecución de actos propios de sus funciones de policía de seguridad y judicial”, pero no profundiza sobre las circunstancias y cuáles son los límites en el uso de la fuerza.

¿El fin justifica los medios?

Para el director de Instrucción Policial, Rubén Apase, “los hechos donde se cuestiona con o sin fundamentos, las acciones o intervenciones policiales de ‘represión‘ del delito más que las de ‘prevención‘, pusieron a la Policía de Salta en el tapete de los cuestionamientos, procedentes desde distintos sectores de la sociedad, que en definitiva no sólo trascendieron y perjudicaron el prestigio de la fuerza, sino que fundamentalmente afectaron de una u otra manera la estabilidad del personal”.

Pese a ello, Apase admitió que muchos policías, están convencidos que deben hacer un trabajo con efectividad y en el menor tiempo posible, sin importar lo que se hace y cómo se hace, ya que la idea general es brindar una protección efectiva al orden público.

No obstante el jefe policial hizo mención a que, de acuerdo a las actuales exigencia de la sociedad de mayor cobertura en materia de seguridad, es necesario no apartarse de los derechos humanos en la búsqueda de la excelencia y profesionalidad.

LAS OPINIONES

La Policía, en el tapete

Los hechos recientes y otros tantos anteriores, donde se cuestionan con o sin fundamentos las acciones o intervenciones policiales de “represión” del delito más que las de “prevención”, pusieron a la Policía de Salta en el tapete de los cuestionamientos.
Desde distintos sectores de la sociedad no sólo trascendieron rumores y perjudicaron el prestigio de la fuerza, sino que, fundamentalmente, afectaron de una u otra manera la estabilidad del personal investigado. (Alberto Apase, comisario)

La importancia del rol policial

Se transmitieron conocimientos orientados a concientizar al personal policial sobre la importancia del rol como funcionario público, con una misión tan delicada como es mantener el orden público y la paz social.
Necesariamente deben ser tenidos en cuenta aquellos aprendizajes que hacen a la intervención diaria y específica en cada función que le compete, acorde al área en la que se desempeñe, teniendo en cuenta que toda la actividad policial debe resguardar la vida, los bienes y otros derechos de la sociedad. (Simón Pistán, comisario)

El personal es el recurso más  importante

Las jornadas nos han permitido el contacto directo con el personal policial, hacerles saber que son el recurso más importante y que la educación permanente es el medio para que la sociedad cuente con policías profesionales que desarrollen su labor con eficiencia.
Así también estimular el trabajo en equipo previo, organizar grupos de trabajo, desarrollar habilidades y destrezas profesionales, actitudes y valores, como también adoptar una conducta reflexiva y crítica ante situaciones que se presenten a diario. (Néstor Cardozo, comisario)

El policía debe dar garantías

Esta actividad tiene un alto valor, ya que la capacitación está dirigida a generar políticas de seguridad ciudadana, que actúen sobre las causas de los crímenes, privilegiando la prevención e investigación de los delitos, asegurando en toda intervención que implique el uso de la fuerza pública que la prioridad de protección son los derechos humanos, tanto de la víctima como del victimario, donde el policía debe ser la real garantía de los ciudadanos sobre el ejercicio de sus derechos. (Marcelo Lami, comisario)

(El Tribuno)

 

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