El voto electrónico no elimina la necesidad de fiscales sino la posibilidad de fiscalización

Sr Director

Un equipo de voto electrónico es una computadora con un sistema de entradas y salidas, un sistema operativo y software. Para garantizar exactamente lo que hace una maquina de voto electrónico hay que ser especialista en sistema de información, programación, sistemas operativos y microelectrónica, además de tener las  herramientas que permitan examinar los equipos.


La Corte Constitucional Alemana declaró inconstitucional el uso de computadoras para votar en Alemania y prohibió su uso en las futuras elecciones considerando que la utilización de mecanismos computarizados de votación y escrutinio cuyos pasos y procesos no pueden ser comprendidos, controlados y revisados por el ciudadano raso (sin conocimientos técnicos especializados) es incompatible con el principio de publicidad del proceso electoral. La existencia de una barrera técnica que bloquea el control ciudadano sobre el procesamiento de la voluntad electoral tornaba inaceptable el mecanismo.

En una democracia participativa la funcionalidad de la soberanía popular no es asunto dejado exclusivamente en manos de empresas de tecnología o personal muy especializado. En el fondo late un interrogante suspicaz: ¿quién programa y manipula el software electoral? Y también una advertencia: el riesgo de alteración de los resultados es mayor en los sistemas computarizados de votación y escrutinio que en los procedimientos manuales y su impacto puede ser aún más arrasador.

La inclusión de una computadora con una suerte de caja negra, de difícil comprensión para el común de la gente que participa en un acto electoral, ya sea como oficial policial, oficial del correo, autoridad de mesa o fiscal de partidos políticos, no suma transparencia al proceso sino todo lo contrario. Hoy, aquella maestra de escuelas o aquel empleado público que ejerce el rol de autoridad de mesa, lo hace en representación de una ciudadanía que tiene el derecho inalienable de auditar el proceso electoral de resguardar la integridad del proceso central de la democracia. Esto ya no sería posible y sería claramente inútil con Voto Electrónico.

El uso de voto electrónico requiere por nuestra parte una “confianza ciega” en esta tecnología cuando todos sabemos que no existe el programa que no falle o la maquina perfecta.

El común de la gente no sabe y no tiene forma de aprender a leer miles de líneas de código fuente por lo que aún, cuando el software sea libre la comprensión del sistema seguirá en manos de unos pocos.-

Incluir máquinas en la votación no mejora la transparencia del proceso, todo lo contrario, hace imposible comprender lo que pasa adentro de la maquina y aleja la participación ciudadana en el acto electoral.-

Hoy cualquier persona que sabe leer, escribir y contar sabe como verificar si la urna esta vacía, en cambio con voto electrónico solo un programador puede saber si el programa de la computadora está a cero.

Remarcan que con voto electrónico no se puede realizar el “voto cadena” pero nada impide controlar remotamente mediante lectores que votó cada elector o, que la máquina grabe la secuencia de los votos emitidos para luego comparar esto con los padrones de los fiscales y saber como votó cada persona. Ha ocurrido que máquinas de voto electrónico dejaban qué un votante viera el voto que había emitido su antecesor.

En Brasil el investigador en seguridad informática Sergio Freitas da Silva violó el secreto del sufragio con radiofrecuencia y equipamiento muy económico  (10 reales) en solo 29 minutos, interfirió remotamente en una máquina de voto electrónico y decodificó qué candidato estaba eligiendo cada votante.

Es falso decir que el clientelismo se soluciona con voto electrónico, este es un problema social, político y cultural que se soluciona con proyectos sociales y políticos no con tecnología. Así como el pago de la ayuda social del Estado mediante el uso de la tarjeta social y cajeros automáticos no soluciona la pobreza ni el clientelismo, tampoco lo hará el voto electrónico.

El voto electrónico no hace más transparente el acto electoral sino que su discusión evita temas más importantes como la financiación de las campañas políticas; el uso y control de la publicidad oficial, o si cada vez que tenemos elecciones el Estado puede funcionar como un partido político.

Países con recursos tecnológicos y económicos como Alemania desecharon el voto electrónico. Holanda luego de 16 años de usar voto electrónico volvió al voto papel en 2008 tras infructuosos intentos de mejorar un sistema que solo arrojaba problemas; en la Argentina después de un escándalo el Municipio de las Grutas, también se desechó.

El voto electrónico implementado en Salta en las elecciones del año 2009 evidenció que la gente y los partidos no estaban preparados para el mismo, no lo conocían, no se difundió correctamente su uso. Los gabinetes de las computadoras utilizadas eran inseguros y no se encontraban lacrados. La memoria se encontraba en un pen drive extraíble sin garantía de que se acumule mas información en el mismo que los votos realmente emitidos. El Tribunal Electoral no publicó los códigos fuente y para colmo de males, tuvimos un episodio tan lamentable como el ocurrido en el municipio San Lorenzo donde la Municipalidad falsificó el sistema permitiendo votar únicamente por el candidato del P.R.S., adoctrinando ilegalmente al elector en una repartición pública.

El sistema de voto electrónico que se pretende implementar en la provincia impone al elector una doble tarea, primero elegir su voto en la pantalla y luego controlar que el voto impreso coincida con el seleccionado, lo que difícilmente ocurrirá con la apatía reinante. En el voto papel al elegir se completa el proceso en un solo paso.

Los errores del voto electrónico son numerosísimos, desde pantallas que no registran la elección por mala calibración de la pantalla táctil o máquinas que cada tantos votos suman o restan un voto extra a determinado candidato, como máquinas que fallan y se apagan o cortes de luz que impiden que el proceso continúe.

La falta de ensayos, procedimientos de auditoria, la inadecuada e insuficiente atención al sistema o diseño del proceso de votación electrónica garantiza elecciones abiertas al error y al fraude electoral. La Oficina de Responsabilidad Gubernamental de los Estados Unidos en el año 2005 dijo que se ha demostrado que a medida que los sistemas de votación se hacen más complejos e incluyen software se hacen posible el fraude electoral, la adulteración física de las máquinas de votar y/o diferentes métodos de fraude electoral.

Por otra parte el voto electrónico no permite el voto nulo, y recordemos que luego del 2001 hubo un gran porcentaje de sobre con votos a Clemente o insultos y otros mensajes a una clase política que no estaba a la altura de las circunstancias. Claramente el voto nulo es otro mecanismo que tiene el pueblo para expresar su malestar.

Se publicita el voto electrónico por su rapidez, cuando las cosas salen bien los resultados pueden ser inmediatos pero cuando las cosas salen mal lo más probable es que los resultados no se obtengan nunca. La rapidez sin confianza ni seguridad no sirve para nada en el proceso electoral. Esta es un área en la que la eficacia (hacerlo bien) debe primar sobre la eficiencia (hacerlo rápido).

También el costo del voto electrónico es muy superior al voto papel y llega a incrementar el gasto del Estado en el proceso electoral hasta un promedio de % 179 (EEUU). Pensemos el gasto del Gobierno en alquilar cientos de computadoras; su mantenimiento; comprar el programa que las hace funcionar; adquirir los votos especiales con chip incluido, etc. y las cifras serán muy superiores al voto papel.-

Además deberíamos investigar la composición accionaría de la empresa que proveerá el sistema de voto electrónico. En EEUU por ejemplo uno de los principales accionistas de las empresas proveedoras de urnas electrónicas resulto ser un senador republicano con obvios intereses en el resultado electoral. Por esto, si se implementa el voto electrónico, el Tribunal Electoral debe desarrollar su propio sistema como ocurrió en Brasil.

En la medida que toda la comunidad no este involucrada en la solución de sus problemas políticos ningún sistema tendrá la capacidad de modificar esta realidad. Las sociedades que privatizan sus sistemas electorales hacen cada vez mas difícil la participación de la comunidad en el proceso que nos pertenece como ciudadanos.

Un cambio de este tipo requiere consensos muy profundos y no la suerte de fanatismo de aquellos que creen que el voto electrónico es la panacea.

La reflexión final debe ser: ¿qué problema queremos solucionar con el voto electrónico?. A esta pregunta no se puede responder con clichés como “modernizar” o “agilizar”. Hay quienes dicen que el voto electrónico es una solución en busca de un problema por que jamás se dice claramente como va a realizar el milagro de la transparencia, o la baja de costos, o la eliminación del fraude o el fin del clientelismo. Si el problema son las boletas, deberíamos pensar en implantar la boleta única.

Jorge E. Durand

Apoderado del Concejo Provincial del Partido Justicialista

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: