Día Internacional de la Libertad de Prensa

 

Imagen LA HORA – Este 3 de mayo se conmemora el Día Internacional de la Libertad de Prensa, instituido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1993, en el particular momento en que sectores mayoritarios de la sociedad argentina están luchando por instaurar un modelo comunicacional más democrático y plural.

 

En todo el mundo, la prensa se enfrenta cotidianamente con los intereses de los grupos políticos y económicos que con sus acciones se oponen a la construcción de sociedades más inclusivas y solidarias. En 2008 y 2009, 125 periodistas fueron asesinados y la mayoría no eran corresponsales en situaciones de conflicto, sino colegas que, en tiempos de paz, cubrían informaciones locales en sus países.

En ese marco, los trabajadores de prensa argentinos, junto con otras organizaciones sindicales de la comunicación y numerosos actores sociales, estamos dando la batalla por la vigencia plena de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que apunta a garantizar a todos los habitantes su derecho a la libre información. Frank La Rue, relator de Naciones Unidas para la libertad de expresión, aseguró que la norma sancionada y promulgada el año pasado en la Argentina, «sienta un buen precedente para América Latina y para el mundo entero».

La tarea no es fácil. En la vereda opuesta, los grupos oligopólicos de medios, a través de sus incansables voceros parlamentarios intentan revivir la ley de medios de la dictadura. Y apuestan a ello aún a costa de difundir, a través de sus numerosos canales de expresión, una visión deformada de la realidad, mientras se esfuerzan en vano, y a veces hasta grotescamente, por aparecer como víctimas de una persecución que sólo existe en la ficción creada por ellos mismos.

En esta fecha, desde la FATPREN, recordamos a todos los colegas caídos a causa de su acción profesional, mientras renovamos el compromiso de seguir luchando por la implementación irrestricta de una Ley de Medios, legítimamente aprobada por el Congreso Nacional  y promulgada por el Ejecutivo, y a la que todos los que conforman el cuerpo judicial argentino deberían respetar, desoyendo los cantos de sirena que les hacen llegar los grupos concentrados y minoritarios de la comunicación.

 

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