Composición del Mercado laboral según el nivel educativo de la población

La incidencia del nivel educativo en las oportunidades laborales de las mujeres

El rol de la mujer en el mercado laboral viene creciendo hace varios años aunque todavía dista mucho ser igual a la de los varones debido a que, en parte, muchas veces las responsabilidades familiares y actividades domésticas, sobre todo en los sectores de bajos recursos, influyen y condicionan la actividad laboral de la mujer impidiéndoles ofrecer mas horas en el mercado que sus pares varones.

Generalmente se espera que un mayor nivel de estudio, alcanzado por los trabajadores, incremente sus posibilidades de ingreso al mercado laboral y se correspondan con la capacidad de los mismos para ofrecer empleos que requieran tales grados de instrucción. La educación es verdaderamente uno de los instrumentos mas poderosos para reducir la pobreza y la desigualdad, por lo que resulta ser un elemento importante en el desarrollo social y económico de un país y en el mundo en general.

En Salta, en el tercer trimestre de 2016, se observa que la participación total femenina en la actividad económica es inferior a la total masculina, siendo del 44,6% y del 55,4% respectivamente. En los niveles más bajos de educación (sin instrucción + primario incompleto + primario completo + secundario incompleto + secundario completo) se observa una participación masculina del 69,6% y una femenina del 55,1%, mostrando una diferencia en 14,6 puntos porcentuales. Lo que permite evidenciar que cuanto menor es el grado de instrucción que poseen las mujeres menos posibilidades tienen, respecto al hombre, de participar en el mercado laboral.

Sin embargo, en el nivel mas alto de instrucción (Universitario completo) se observa un panorama totalmente inverso al anterior ya que la participación femenina es del 23,4%, superior en 10,5 puntos a la participación masculina que resulta ser del 13%.

En lo que concierne a la participación en el empleo el 69,4% del total masculino que se encuentra ocupado en el mercado laboral posee los niveles de educación más bajos (SINI+PI+PC+SI+SC), mientras que del total femenino ocupado representa el 54,6%.

Las dos brechas más amplias entre géneros de la población salteña ocupada se percibe en aquellos que no completaron el nivel secundario, con una diferencia de 10,6 puntos porcentuales entre varones (25,4%) y mujeres (14,8%) y en aquellos que completaron el nivel universitario con una diferencia de 10,5 puntos entre varones (13%) y mujeres (23,4%), en el primer caso en beneficio de los trabajadores masculinos y en el segundo en beneficio de las trabajadoras femeninas.

Los datos expuestos en el gráfico 1 permiten ver que la participación ocupacional de las mujeres, considerando los tramos educativos más altos desde secundario completo hasta universitario completo, es superior a la de los hombres en todos los niveles. Lo que muestra que tener más años de estudio amplía, en una escala muy superior a lo que ocurre con los hombres, sus posibilidades de obtener un empleo.

Aunque se ha promovido de forma insistente la igualdad de género en el ámbito laboral, la realidad nos muestra que en los niveles más bajos de instrucción la participación femenina es muy inferior a la masculina y que ésta situación solo es revertida en la medida que aumentan los niveles de formación educativa formal en las mujeres, incrementando así su disposición a insertarse en la actividad laboral.

Sin embrago, para llegar a la educación superior la mujer debe transitar un largo camino, en general con menores oportunidades que sus pares masculinos, de ahí la imperiosa necesidad de invertir en educación primaria y secundaria de calidad, e incentivar el acceso y la permanencia a éstas sobre todo de las mujeres de los sectores socioeconómicos más vulnerables de la sociedad.

FUNDARA

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