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La Corte de Justicia confirmó la culpa de la víctima en un accidente

La mujer se bajó del furgón, dio la vuelta y se puso atrás del vehículo esperando por cruzar una avenida transitada. Fue entonces cuando el vehículo retrocedió para levantar otro pasajero y tiró a la mujer al piso después de golpearla en el hombro, tras lo que detuvo la marcha. Aquel accidente dio lugar a una causa por lesiones leves culposas en accidente de tránsito de cuya responsabilidad fue absuelto en primera instancia el conductor, criterio que confirmó la Corte de Justicia al rechazar un recurso de casación planteado por el Fiscal Penal y Correccional 2 del Distrito Judicial del Norte Tartagal, Anastacio Vázquez.

Aquel hecho se produjo en Tartagal, el 17 de abril de 2007, sobre la avenida Carlos Alberto Packham, a la altura del predio de Gendarmería Nacional. La casación fue sostenida con el criterio de inobservancia o errónea aplicación de la ley sustantiva e inobservancia de las pautas de razonabilidad en la formación de convicción. Sostenía el Fiscal que la sentencia absolutoria dictada era nula por falta de motivación debido a “una valoración superficial y parcializada de las pruebas introducidas en el debate”.

“Es preciso recordar que la mera discrepancia personal del recurrente no habilita la casación, ya que corresponde al Tribunal de juicio apreciar el valor de convicción de los distintos elementos probatorios recolectados durante dicha etapa y del grado de convencimiento que aquellos puedan producir”, sostuvo el Alto Tribunal. El argumento fiscal intentaba reabrir el debate sobre la valoración y mérito de la prueba del juicio.

“La sentencia es válida porque en sus fundamentos se ha cumplido una ponderación completa del hecho”, dijo la Corte de Justicia analizando que a la luz de las pruebas y testimonios, “no cabía otra conclusión que la que contiene el fallo”, ya que “la conducta absolutamente imprudente de la víctima excluye toda connotación culposa”, del conductor.

“Resulta necesario salvaguardar el estado de inocencia del que goza el acusado, que no ha logrado ser revertido, el que encuentra expreso amparo constitucional en el artículo 20 de nuestra Constitución Provincial y surge de las garantías establecidas por el artículo 18 de la Constitución Nacional”, sostuvo el Alto Tribunal. Y siguió “el conductor que empleó el cuidado necesario y cumplió con su deber de observación, pudo a su vez confiar que también quien fue su pasajera se comporte del mismo modo en el que venía comportándose”.

No existió, según sostuvo la Corte de Justicia, relación causal que permitiera atribuir responsabilidad al conductor.

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