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Se podrían reubicar a 45 familias de la Puna salteña

El secretario de Abordaje Territorial, Francisco Marinaro Rodó, junto con la directora de emergencias, Edith Cruz y el intendente de Nazareno, Julian Quiquinte, visitaron las comunidades de Campo Grande y Bacoya, con el objeto de asistir a sus pobladores con alimentos y demás elementos.

 

Aprovechando para mantener sendas reuniones con los habitantes de estos poblados a fin de buscar diversas soluciones a sus necesidades, entre la que se evaluó la posibilidad de mudar tres parajes de los lugares donde se encuentran a un solo espacio común donde se mejore la calidad de vida de las familias.

En total fueron asistidas 45 familias (225 personas) de las comunidades Campo Grande, Bacoya y San Isidro quienes, en diálogo con los funcionarios, plantearon una serie de necesidades, en especial tendientes a solucionar el problema de la falta de caminos que comunican estos poblados entre sí y con la localidad de Nazareno.

Para poder trasladarse de un lugar a otro los habitantes de esas comunidades deben hacerlo a pie, caminando por cerros, faldeos, quebradas y por el río Bacoya durante varias horas.

Estas comunidades se encuentran ubicadas sobre laderas de diferentes cerros y con el aumento de las precipitaciones registradas durante los últimos años corren peligro de ser arrastradas por aludes provocados por el desmoronamiento de los cerros, además de quedar aisladas a causa del crecimiento de los ríos.

Debido a ello los habitantes de Bacoya plantearon la necesidad de trasladarse a una zona más segura. En este sentido entre los funcionarios y los habitantes de Bacoya, un representante de Campo Grande y otro de San Isidro se comenzó a evaluar la posibilidad de unir las tres comunidades (45 familias) y asentarse en un solo lugar, en el que se mejoren las condiciones de vida de la población en cuanto a salud, educación y comunicación.

Para ir hasta esas comunidades se debe llegar hasta la localidad jujeña de Yavi por la Ruta Nacional Nº 9, y desde allí por un camino de tierra, pasando por Abra el Cóndor, límite fronterizo entre Salta y Jujuy a 4.060 metros sobre el nivel del mar hasta llegar a una zona conocida como el cruce de Campo de Tuctuca, a 3.800 metros de altura, en vehículos de doble tracción.

Desde ese cruce, el equipo de la Secretaría de Abordaje Territorial, conformado por 8 personas, se trasladó a pie durante tres horas hasta la comunidad de Campo Grande, distante a unos 15 kilómetros, transitando por desfiladeros, faldeos, quebradas y por el Río Bacoya (que nace en el cerro Quebrada Colorada y es afluente del Río Pescado en Orán), por un terreno de piedras y lajas.

Luego, los funcionarios se trasladaron hasta la comunidad de Bacoya, distante a 18 kilómetros río abajo desde Campo Grande, caminando durante 4 horas por la misma geografía y descendiendo hasta los tres mil metros de altura.

En esa comunidad Marinaro, Cruz y Quiquinte se reunieron con sus pobladores, representantes de Campo Grande y de la comunidad de San Isidro, donde se escucharon sus problemas y se comenzó a evaluar la posibilidad de que estos tres parajes sean trasladados y se conforme uno solo, en una zona donde se les provea de los servicios de educación y salud para todos y además cuenten con espacio para la cría de animales (llamas, ovejas, vacas) y los cultivos (papa andina, aba, maíz, zanahoria, alfa).

El problema fundamental es que estas comunidades están asentadas en laderas de cerros y se pone en riesgo la vida de las personas debido a los desmoronamientos provocados por el constante aumento de las lluvias. Otra de las dificultades es el acceso a la educación de los niños de estas localidades que deben asistir a la escuela que está ubicada en Bacoya, que funciona bajo la modalidad de albergue, a la que semana tras semana los niños deben concurrir luego de caminar durante horas recorriendo esos suelos de tierra y laja.

En este sentido los padres de los alumnos comentaron que  hasta la fecha no comenzaron las clases debido a que la directora y el resto del personal no se hicieron presentes aún. Marinaro por su parte ya elevó el informe correspondiente al Ministerio de Educación para que tome las medidas pertinentes al caso.

Asimismo, en esa reunión se planteó la posibilidad de unir a las tres comunidades para poder trabajar en una solución en conjunto para todas las familias, y que se estudie la factibilidad de un terreno en el que puedan habitar sin que su vida corra peligro, y teniendo la posibilidad de acceder de una mejor manera a los servicios de salud y educación, además de poder contar con espacios para la cría de animales y la siembra, que les permita comercializar de una mejor manera sus productos, resultando ello en mayores posibilidades de crecimiento de las familias.

Tras la reunión y mientras se comienzan a articular los trabajos con otras áreas del Estado provincial para poder concluir en el traslado de estas familias, la Secretaría de Abordaje Territorial hizo entrega de alimentos, frazadas, zapatillas, pañales y ropa para las 45 familias. Todo lo destinado a las familias fue transportado hasta el lugar por 15 mulas de carga desde el Cruce de Campo de Tuctuca, conformando una caravana de la que formaron parte el equipo de Abordaje Territorial, lugareños y el intendente con dos funcionarios comunales.

En relación al trabajo realizado en la zona Marinaro destacó la predisposición de los habitantes “en poder encontrar una solución para las tres comunidades juntas” y explicó que “acá tenemos tres comunidades que están separadas por 15 o 20 kilómetros una de otra, pero debido a la complejidad y dificultad del terrero es muy complicado poder hacer caminos que las comuniquen entre sí”.

En este sentido Quiquinte recordó que hasta hace algunos años se podía llegar en vehículo hasta Campo Grande “pero las erosiones del terreno y la falta de mantenimiento del camino hicieron que hoy ya no quede nada y la única forma de llegar es caminando”.

Estas comunidades dependen de la Municipalidad de Nazareno; unos 40 kilómetros separan a este municipio de Bacoya, pero para poder llegar hay que subir y bajar dos cerros, y los puneños, acostumbrados a largas caminatas, realizan ese trayecto en no menos de 6 horas. Según relató uno de los habitantes del lugar, si además se sigue el cauce del Río Bacoya se puede llegar hasta la ciudad de San Ramón de la Nueva Orán y para ello se requiere de 4 días caminando. Además destacó que nunca fueron visitados por ningún funcionario del Gobierno de la Provincia.

Por su parte Marinaro explicó que “lo que buscamos es que estas tres comunidades tengan acceso a la salud, a la educación y a poder desarrollarse mejor. Las distancias no son largas en kilómetros pero es extremadamente complicado debido a la geografía del lugar. Nosotros tenemos que buscar la forma de achicar esas distancias para que nuestros hermanos salteños tengan una mejor calidad de vida”.

En este sentido Marinaro destacó que “unir a estas 45 familias en otro lugar significará darles la posibilidad de ampliar sus posibilidades de desarrollo y crecimiento. Buscar la accesibilidad al desarrollo de cada hermano salteño son los primeros pasos para la inclusión social, eje fundamental de la política de gestión del Gobernador Juan Manuel Urtubey”.

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