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Salta también es aventura

Además de los paisajes de ensueño, la gastronomía refinada y la arquitectura antigua, la provincia  se destaca por un variado menú de actividades outdoors que invitan a vivir un verano muy activo.

La primera vez que se visita Salta es imposible no verse prendado de sus paisajes cambiantes: de sus cerros, de sus valles, de la Puna y de la selva. La gastronomía con su personalidad criolla y sus vinos delicados también sedúcela instante. Y claro; las iglesias y pueblitos centenarios también hacen otro tanto. Pero apenas el viajero acostumbra la vista y el paladar a ese entorno acogedor y deslumbrante, Salta empieza a revelar otros atractivos de gran potencia.

Esos cerros y valles son escenarios de cabalgatas y caminatas de exigencias variables, pero interés siempre constante. Las pampas de la Puna desafían a las 4×4 y también a los kite buggy; los ríos del Este reciben a las balsas de rafting, y sitios como el Dique Cabra Corral se convierten en centros de aventura. Detrás de esa Salta para contemplar y degustar, hay otra que promete adrenalina. Y lo mejor, es que ambas pueden combinarse en el mismo viaje.

Las montañas norteñas

Hay muchas maneras de disfrutarlas montañas en Salta. Está el vecino cerro San Bernardo, que enmarca uno de los límites de la ciudad y al que se puede subir en auto o en teleférico; están también las alturas de los Nevados de Cachi y Chañi, reservados para montañistas avezados; pasando por lugares como el Cerro San Lorenzo. Justamente allí operadores como Ecomountains ofrecen salidas de un dí a o dos, para caminar por las zonas más altas del Valle de Lerma. La propuesta de dos jornadas se inicia al pie de la Quebrada de San Lorenzo, en un ambiente perteneciente a la selva de Las Yungas. Bordeando el río del mismo nombre y ganando altura se llega a las ruinas de una antigua casa conocidas como Rancho Viejo y se continúa hasta el abra de Las Tres Cruces, donde se almuerza. Desde este punto, las vistas del Valle de Lerma, donde se asienta la ciudad de Salta, son excelentes. Por la tarde, se arriba al rancho de “Doña Florinda”, donde es posible acampar. El segundo día se inicia con un ascenso que permite alcanzar la Laguna Brava, y luego al cerro San Lorenzo, por cuyas ladras se desciende nuevamente al pie de la quebrada.

Claro que si la intención es ir más allá de las caminatas de dificultad media, se puede contratar un servicio de guía para intentar con uno de los grandes cerros locales. Como el Nevado de Quehuar, de 6160 metros sobre el nivel del mar. La altura impresiona, pero hay que tener en cuenta que el punto de partida para alcanzar esta cima son los 3700 metros de San Antonio de los Cobres. La excursión toma en total seis días, que incluyen aclimatación en tildara y la propia San Antonio. La tercera jornada se inicia en Santa Rosa de los Pastos Grandes, un pequeño poblado al pie del nevado de Quehuar. Desde allí empieza el trekking que en la primera jornada implica llegar a los 5000 m.s.n.m. del campamento. A la madrugada siguiente, se parte hacia la cumbre a la que se arriba cerca del mediodía. El almuerzo acompañado de vistas increíbles es la antesala del regreso. Tras pasar una noche en Santa Rosa de los Pastos Grandes, se retorna a Salta en el vehículo de apoyo.

Recorrer estos caminos del Oeste salteño y ver la inmensidad que reina por doquier invita a explorar sin límites. Y de eso se tratan las salidas en 4×4 que ofrece Gary Pekarek, que hace 15 años fundó Alternativa Salta. Pekarek es descendiente de austríacos y vivó en Viena más de 20 años. Camarógrafo de televisión, viajó por Europa y por el mundo con su trabajo hasta que se afincó en Salta para dedicarse a las travesías y los safaris fotográficos, convirtiéndose en un verdadero especialista de la Ruta 40. Junto a él, Carlos Dens, un ingeniero en seguridad industrial que ha trabajado durante años en Bolivia y que es también un gran conocedor del Norte Argentino, organizan travesías de diversa duración, pero siempre con el valor agregado de quien conoce palmo a palmo el terreno. El trío de Alternativa Salta lo completa Rodrigo Bisbal Mesples, socio fundador de la 1º Escuela de Escalada en Roca de Salta y el guía de trekking el grupo.

Volviendo a los paisajes, además del 4×4, hay otras modalidades para disfrutar de lugares únicos. Como la propuesta de Amazing Mountains, una empresa que ofrece dejarse levar por el viento en las salinas. E kite buggy es muy parecido al carrovelismo que se practica en Rada Tilly, Chubut, o El leoncito, en San Juan. Solo que aquí, estos buggys impulsados por una vela recorren el piso blanco de un salar o el fondo de un pretérito lago seco.

Una salida de dos días, con traslados, cena, campamento y, por supuesto, los kite buggys, ronda los U$S 125. Pero no es la única aventura que propone Amazing Mountains. Descender desde la zona del Valle Encantado volando en un parapente sobre la Cuesta del Obispo es una experiencia para no despreciar. Un vuelo en tandem cuesta U$S 65, pero también es posible tomar cursos para volar en solitario en apenas dos o tres meses. De regreso a Salta capital, Amazing tiene un centro de aventuras en la calle Juramento al 466 donde levantaron una palestra de escalada, como para pasar una tarde sin excursiones en la ciudad.

El atractivo del agua

Así como en el oeste la Puna y las montañas son las que marcan la oferta salteña, hacia el Este de la ciudad, los ríos y los diques son quienes convocan.

En primer lugar el río Juramento es, durante todo el año, una invitación constante para subirse a una balsa de rafting y dejarse llevar entre sus rápidos de clase III, es decir, de nivel intermedio. Lo suficientemente rápidos como para asegurar la diversión, pero no tanto como para ponerse en riesgo. De todas maneras, la clave para disfrutar en serio de estas excursiones en el río es contar con guías a la altura del desafío. Empresas como Norte Rafting o Salta Rafting son los operadores más conocidos. Y en el caso de esta última, su creador, Grillo Barthaburu hace más de 10 años que brinda servicios en la zona, pero hace más de 20 que hizo sus primeras líneas en las aguas del Río Juramento. Poco queda de aquellos inicios con una sola balsa, pocos clientes y una Ford F 100 como vehículo de apoyo. Hoy, Salta Rafting cuenta con su base en el km. 34 de la Ruta 47, es miembro de ADOPTA (Asociación de Operadores y Prestadores de Turismo Alternativo), se conformó como agencia de viajes y turismo, y es desde el 2004 el único operador de rafting autorizado dentro del Parque Nacional Baritú.

Esto, porque además de las bajadas en el Juramento, que es una excursión para realizar en el día, en los años en que la naturaleza lo permite, los meses de diciembre, marzo y abril son los indicados para encarar expediciones de 4 a 6 días por los ríos ubicados en la frontera con Bolivia, como el Lipeo o bien el Bermejo. Las lluvias excesivas y las inundaciones a veces impiden disfrutar de estos lugares alejados, de difícil acceso y por eso mismo, fascinantes.

Finalmente, vale la pena combinar el rafting con otras disciplinas como el canopy, que tiene su referencia local en el Dique Cabra Corral.

Allí, aprovechando la infraestructura de un puente de enromes dimensiones, Extreme Games Salta se ofrece como un centro de aventura para divertirse y dejar de lado los miedos. Las promociones aquí se definen desde el nombre: el Pack Adrenalina incluye, por $195 bungee dumping, puenting, tirolesa y rappel. Un día de cuerdas a pleno, en el que habrá que saltar desde un puente a más de 40 metros de altura atado por los pies, o descender a lo largo de de 120 metros colgados con un arnés de un cable de acero. Siempre, debajo, está el agua, pero lo que parece una actividad muy riesgosa está, en realidad, sumamente controlada. Claro que al volar por unos cuantos segundos y ver la superficie clara del dique cada vez más cerca, la adrenalina recorre todo el cuerpo, como promete el nombre del pack.

 Fte Fernando Bello

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