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El motín de Orán se cobró otra víctima

Falleció otro de los menores, que estaba en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital San Bernardo

El incendio ocurrido en la Comisaría 20 de Orán, durante un motín que realizaron siete menores apenas pasada la Nochebuena, se cobró una nueva víctima en la madrugada del miércoles, cuando Andrés Esteban Figueroa murió por un paro cardiorrespiratorio provocado por las quemaduras que sufrió durante la revuelta.

El muchacho de 17 años, que estaba detenido por robo calificado, fue derivado al Instituto del Quemado del Hospital San Bernardo a causa de la gravedad de sus heridas. Junto a él vinieron otros tres menores con quemaduras de distintos grados. Dos de ellos siguen en estado crítico, en la Unidad de Terapia Intensiva, con lesiones que afectan el 70% de sus cuerpos, mientras que otro menor, que sólo fue herido en sus piernas por las llamas, continúa en la sala de quemados.

Figueroa estaba conectado a un respirador artificial con el 85% de su superficie corporal afectada por quemaduras del tipo A y B, con pronóstico reservado, y sufrió una descompensación que acabó con su vida, 20 minutos después de la medianoche del lunes. La doctora Ana María Vega, del Poder Judicial, realizó una autopsia al cuerpo y determinó que falleció a causa de una insuficiencia renal aguda y una septicemia.

El agente José Arancibia se encuentra internado en la clínica privada Sagrado Corazón, de Orán, por una meningitis traumática. Esa lesión fue provocada por los golpes con una culata de revólver que recibió durante la gresca, que le quebraron el cráneo y le dejaron esquirlas óseas en la corteza cerebral. Su colega, Alvaro Mansilla, sufrió una perforación en un brazo y se encuentra en el hospital San Vicente de Paul, fuera de peligro.

La causa quedó en manos de la jueza Norma Vera, quien investiga cuál fue el motivo que suscitó el motín que concluyó en el incendio, que ese mismo día se cobró la vida de Jesús Vides, Víctor Condorí, Hernán Guzmán (todos de 17 años), ahora la de Figueroa, y terminó con los policías lesionados.

Más allá de la pesquisa judicial, circularon dos versiones en torno del origen del hecho. La primera fue emitida por fuentes policiales y señaló que Vides comenzó a protestar porque quería pasar las fiestas con su familia y ocasionó la revuelta para poder escaparse. Junto a él, seis más de los doce presos se amotinaron y provocaron los desmanes.

Sin embargo, el hallazgo de alcohol en la sangre y estómagos de los chicos privados de su libertad por diferentes ilícitos hizo pensar en una segunda teoría. Las declaraciones ante la jueza Vera de los menores restantes, quienes indicaron que hubo sidra, vino y cigarrillos esa noche durante un festejo que compartieron internos y policías en el recinto, avalaron esta hipótesis. Fueron los mismos chicos quienes apuntaron contra Arancibia, que además -según los dichos de éstos- se habría puesto a beber con ellos.

Sin embargo un examen médico al que fue sometido el agente desechó la versión de que hubiera participado de una ingesta alcohólica. Fuentes tribunalicias aseguran que la jueza tiene pruebas -dos mochilas, envases de vino y sidra y numerosas colillas de cigarrillos, halladas en el lugar de la tragedia. Al respecto, el comisario Mario Paz señaló que “José Vides -acusado de asesinar a un chico de 14 años en el barrio Aeroparque- amenazó varias veces con matar a Arancibia y provocó la revuelta para escaparse de la Comisaría”.

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