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Contemplamos en puntas de pie a la Sagrada Familia

Al domingo siguiente de  Navidad, la Iglesia celebra la fiesta de la Sagrada Familia. Nos acercamos a Belén, “en puntas de pie” y nuestra mirada de fe nos permite abrazar al mismo tiempo al Niño divino y a las personas que están con él: su Madre santísima, y José, su padre adoptivo. ¡Qué luz irradia este icono de grupo de la santa Navidad! Luz de misericordia y salvación para el mundo entero, luz de verdad para todo hombre, para la familia humana y para cada familia en particular” (Juan Pablo II  1977).

El hecho de reunirnos ante la gruta de Belén para contemplar en ella a la Sagrada Familia ,  nos  permite gustar de modo especial el don de la intimidad familiar y nos impulsa a brindar calor humano y solidaridad concreta en las situaciones en las que por  varios motivos falta la paz, falta la armonía, en una palabra, falta la “familia”. El mensaje que viene de la Sagrada Familia es ante todo un mensaje de fe: la casa de Nazaret es una casa en la que Dios ocupa verdaderamente un lugar central. Por eso nos acercamos “en puntas de pie”.

 En el seno de esa familia Jesús  llevó una vida sencilla y humilde hasta la edad de 30 años aprendiendo el oficio de carpintero que ejercía José. ¡Cuán hermoso es para los esposos reflejarse en la Virgen María y en su esposo José! ¡Cómo consuela a los padres si tiene un hijo pequeño! ¡Cómo ilumina a los novios que piensan en sus proyectos de vida! ¡Cómo motiva y anima a la Iglesia para que pueda cumplir una misión fecunda en medio de las naciones de la tierra!

 La Sagrada Familia de Nazaret constituye efectivamente el punto culminante de referencia   para la santidad de cada familia humana, ya que es, la primera y fundamental escuela de humanidad y de fe para el hombre. Es escuela del amor, del conocimiento de Dios, del respeto a la vida, a la dignidad del hombre. El futuro del mundo pasa por medio de la familia por eso “hay que condimentarlo con la oración constante: “Espíritu Santo que santificaste a la Familia de Nazaret, santifica también a nuestras familias. Modélalas para que sean un reflejo de la Trinidad .Desciende sobre nuestras familias, santificando con tu poder el débil amor humano, y así se mantengan firmes en la fe, esperanzadas en tu amor”.

 La Sagrada Familia nos habla de todo aquello que cada familia anhela auténtica y profundamente, el amor, la paz y la alegría, la comprensión, la tolerancia, el diálogo, el respeto que broten del corazón de sus miembros. “En puntas de pie” hoy como ayer, la sagrada Familia es escuela de virtudes al alcance de todos.

En este siglo XXI en que la familia recibe muchos ataques, Dios Amor sale al encuentro de los hombres y “muestra” en la Sagrada Familia de Nazaret  nuevamente el modelo pleno de amor familiar al presentarnos a Jesús,  María y José, de allí, brota la vida y la bendición constantemente.

Misioneras de la Inmaculada Padre Kolbe
contactoskolbe@yahoo.com.ar

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