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El voley salteño sufre el alejamiento de Alejandro Gimenez

La persona en cuestión gana mensualmente sólo 500 pesos -según los valores que tiene el INDEC está en estado de indigencia-; esta persona es quien maneja el voley elite de Salta con un equipo en A2 y otro en A1. En la temporada 2001-2002 logró codearse con los mejores del país, al ser el impulsor dirigencial y técnico de un equipo masculino en A1. En ese lapso por Salta pasaron los mejores jugadores del país y en Koyote jugó Pablo Meana, el mejor líbero del mundo en ese momento, y además lo hizo Santiago Darraidou, una de las máximas promesas del voley argentino.

Esta persona que hoy sólo recibe 500 pesos como entrenador del seleccionado trasandino de voley -al que sacó campeón después de 8 años de frustraciones-, se fue de la Provincia en el 2002 después de haber jugado Liga A1, en una experiencia en la que su familia perdió 40.000 pesos en una época donde existía aún el 1 a 1.


Desde el 2002 al 2005 no hubo voley de alto nivel. Regresó a Salta en el 2006 y comenzó nuevamente a armar la estructura que había dejado 4 años atrás. En ese interín consiguió un terreno; comenzó a edificar pensando en una barriada estimada en unas 30.000 personas. Volvió a apostar a la Liga Nacional en un contexto altamente conflictivo tras varios años de peleas dirigenciales e inacción. Jugó la Liga y conservó la categoría, ya que hoy su estrategia es ira paso a paso, para que los años de competencia generen al equipo del ascenso y sus jugadores.

Hoy, después de muchos golpes recibidos, de muchas frustraciones, de muchas alegrías, el dueño de esta pequeña reseña sigue apostando a Salta y proyectándola a nivel nacional.

Se trata de Alejandro Giménez, un visionario del vóleibol salteño. El tipo que un día soñó con jugar contra Boca y lo hizo. Soñó ser parte de un Mundial y lo fue. Soñó jugar Liga A1 y lo concretó. Soñó tener a los mejores jugadores de beach en Salta y lo consiguió. Soñó un voley más competitivo y está trabajando en ello. Pero lamentablemente después de exponer esta realidad ayer le puSo fecha a su alejamiento de Salta.

“En marzo me voy. Dejo definitivamente Salta, y no porque crea que acá no se pueden hacer grandes campañas, sino porque no puedo seguir sobreviviendo confinando a mi familia a que colaboren en un proceso que busca mejorar la calidad del voley salteño y no el beneficio propio”, señaló.

Alejandro Giménez es la cabeza de Koyote, un equipo que está jugando el segundo nivel del voley argentino masculino y el primer a nivel femenino. “A Salta vendrá River, Boca, el seleccionado argentino menor, GEBA y otros tantos equipos que sería imposible si nosotros no arriesgamos a la competencia. Pero el esfuerzo me agotó. Es muy probable que estas fiestas no pueda poner un plato a la mesa y eso es frustrante”, confesó el técnico de mayor graduación a nivel voley que hay en Salta.

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